La red que promovió el exministro popular Eduardo Zaplana para el presunto cobro de comisiones ilegales cuenta, para la Guardia Civil, con unas relevantes operaciones dentro del entramado empresarial de la familia del exdirector general de la Policía, Juan Cotino. Así lo explica en su último informe dentro del sumario del caso Erial que permanecía secreto y se ha conocido este martes.

Zaplana cobró a empresas de Juan Cotino comisiones millonarias por la adjudicación, cuando era presidente de la Generalitat valenciana, de concesiones de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) y de parques eólicos.

El que fuera ministro de Trabajo en el Gobierno de Aznar, entre 2002 y 2004, utilizó presuntamente a varios testaferros y más de 20 sociedades en España y en el extranjero para cobrar el dinero de las comisiones, mantenerlo oculto e ir reintroduciéndolo en el circuito legal del dinero. Además, según la declaración de Belhot recogida por la Guardia Civil, el presidente de la Generalitat entre 1995 y 2002 recibió «en efectivo» 2,3 millones de euros que el abogado uruguayo le hizo llegar «principalmente a través de su secretaria personal Mitsouko Henríquez», también investigada en la causa.

Más de 20 millones de euros movieron la trama corrupta que supuestamente lideraba Eduardo Zaplana. Esta fortuna la ocultó tras una impresionante estructura de sociedades que la Guardia Civil ha conseguido desentrañar y documentar.

Según el sumario, la trama llegó a acumular más de 11 millones en la sociedad luxemburguesa Imison International, y otros casi 9,2 millones de euros en el Principado de Andorra.

Zaplana fue anotando en sus agendas,  desde 1997 y casi hasta su detención en mayo de 2018,  los hitos de los supuestos delitos de cohecho y blanqueo de capitales que le atribuye la Fiscalía Anticorrupción. Estas agendas reflejan, según los investigadores, el alto grado de control que Zaplana ejerció sobre las operaciones durante más de dos décadas, supervisándolas personalmente mediante reuniones en persona en los momentos “trascendentales”.

Además de los documentos escritos por el propio Zaplana, la información suministrada por la justicia suiza y las revelaciones de Belhot, los indicios contra el exdirigente se apoyan en la declaración de la abogada Beatriz García Paesa, sobrina del exespía Francisco Paesa que, entre otros detalles, aseguró que en 2001, cuando era el máximo responsable de la Policía, Cotino le entregó 640.000 euros en Luxemburgo. Un dinero que ella empleó para abrir las dos sociedades utilizadas para pagar presuntamente los sobornos a Zaplana.

La investigaciones de la UCO que saca la luz la presunta trama de blanqueo de capitales encabezada por Zaplana, ha sido aprovechada para recordar su pretendido discurso de honestidad del que hacía gala a finales de los 90.

En unas entrevistas en el programa «Los desayunos de TVE» el exministro presumía de una buena gestión de los fondos públicos y de haber hecho desaparecer la corrupción, precisamente ahora que se le investiga sobre si habría podido cobrar comisiones de adjudicaciones públicas amañadas.