“España recibe con pesar las noticias sobre los devastadores efectos de las últimas riadas alrededor de la ciudad iraní de Ahvvaz en vidas humanas, desplazamiento de personas y daños en infraestructuras provocadas”, según ha señalado el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Igualmente, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha trasladado un mensaje de “consuelo” en “estos momentos difíciles” para los familiares de las personas fallecidas y las autoridades de Irán.

La agencia de noticias estatal IRNA ha asegurado que más de 200 pueblos han sido evacuados en la provincia meridional de Khuzestan, rica en petróleo, y que 46.000 personas han sido realojadas en refugios habilitados por el Gobierno.

Otros distritos de Ahvaz han sido puestos en alerta por inundaciones, según ha informado el gobernador provincial, ya que la previsión apunta a que habrá más lluvias torrenciales en los próximos días. Uno de los principales hospitales de la ciudad fue evacuado este lunes.

Las autoridades han descrito las riadas como las peores desde 1940. La fuertes lluvias desde el 19 de marzo han afectado a 1.900 pueblos y ciudades en Irán, especialmente en la parte occidental y sur del país.

El desastre ha sobrepasado las capacidades de las agencias gubernamentales y se ha desplegado a las Fuerzas Armadas para ayudar a los damnificados. Las primeras estimaciones calculan que las pérdidas en el sector agrícola superan los 300 millones de euros.

El Gobierno ya ha prometido a los afectados que todas las pérdidas serán recompensadas, aunque las cuentas públicas de Irán están bajo presión por las sanciones estadounidenses en los sectores energético y bancario.

Los funcionarios iraníes han insistido en que las fuertes lluvias no han afectado a la producción ni al normal desarrollo de los yacimientos de petróleo ni en el flujo de crudo hacia el exterior.

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