España y Mauritania han renovado su acuerdo de cooperación operativa para seguir frenando la inmigración irregular, en una actuación conjunta que se mantiene desde 2006 y que ha reducido a cifras testimoniales la entrada ilegal por vía marítima de mauritanos a territorio español.

Lo han renovado mediante la firma de un memorando de cooperación que para el próximo semestre han suscrito el director general de la Guardia Civil, Félix Azón, y el general de división jefe del Estado Mayor de la Gendarmería Nacional de Mauritania, Soultane Ould Mohamed Souad.

Una firma que se ha producido durante la visita de Azón a la capital mauritana, Nuakchot, y a la ciudad costera de Nouadhibou, donde un destacamento de 25 guardias civiles cooperan con las autoridades de ese país en el control de los flujos migratorios irregulares.

Y lo hacen desde 2006, después de la denominada «crisis de los cayucos», cuando de forma irregular entraron por las costas canarias unos 32.000 inmigrantes, muchos de ellos desde Mauritania.

Trece años después, la colaboración se mantiene, como ha quedado plasmado en la firma de la renovación del proyecto denominado Cabo Blanco, que consiste en el patrullaje conjunto con la Gendarmería en aguas mauritanas y zonas limítrofe para el control del flujo de embarcaciones sospechosas y la inmigración irregular.

Azón ha querido ser testigo de cómo se lleva a cabo esa colaboración y del trabajo directo de la Guardia Civil. Para ello, ha subido en el helicóptero del instituto armado y ha visto cómo desde el aire se apoya a la patrullera marítima del cuerpo en su misión de control de las costas.

En declaraciones a Efe, el director general ha hecho un balance «francamente positivo» de ese trabajo conjunto para ordenar la inmigración, ya que Mauritania «ha pasado de ser un país del que partían muchos inmigrantes para entrar de forma irregular a no salir prácticamente nadie».

De hecho, según ha precisado, Mauritania es en todo caso y en la actualidad un país de tránsito por tierra para los subsaharianos que quieren llegar a Europa por Marruecos, pero por vía marítima ya no lo intenta casi nadie.

Por tanto, Azón, que ha estado acompañado del director adjunto operativo (DA) del cuerpo, Laurentino Ceña, hace un balance «francamente positivo», porque con la cooperación de los 25 guardias civiles destacados en Nouadhibou se ha conseguido poner fin a esa oleada de cayucos que tanto preocupó hace más de una década.

Mientras, el capitán Raúl Ruiz Castilla, jefe del contingente, también ha resaltado el trabajo conjunto realizado y que ha permitido a Mauritania pasar de ser «un país centro de la inmigración a país de tránsito».

Tanto es así, que la salida desde sus costas se «ha reducido a niveles testimoniales», resume el capitán del destacamento español.

La Guardia Civil aporta dos barcos patrulleros de 30 metros de eslora de su Servicio Marítimo, con el que realiza patrullajes mixtos con agentes de la Gendarmería.

Un buque de navegación oceánica y un helicóptero en misión de vigilancia aérea completan la dotación de medios más importante de instituto armado en este país africano, además de un buque oceánico con patrullas mensuales de entre 10 y 15 días.

Además de patrullajes marítimos y terrestres, la unidad desplegada en Mauritania realiza labores de información, de análisis de riesgos, de inteligencia y de seguridad.

La Guardia Civil también está cooperando con la Gendarmería en la formación de unidades de seguridad aeroportuaria, que incluye asimismo la formación de unidades caninas para la detección de drogas y explosivos.

Una cooperación que en estos dos días de visita de Azón al país ha agradecido personalmente el jefe del Estado Mayor de Mauritania, para quien su cuerpo de seguridad, de naturaleza militar como la Guardia Civil, se ha situado en la vanguardia en la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y la trata de seres humanos.

El máximo responsable de la Gendarmería ha puesto como ejemplo las 7 toneladas de droga que sus agentes han intervenido entre 2017 y 2018 o el control desde los 18 puestos fronterizos competencia de este cuerpo de seguridad de 70.884 entradas y 47.737 salidas, así como la ejecución de 104 devoluciones.

Tras subrayar también el trabajo conjunto que ha cortado la inmigración irregular desde las costas mauritanas a España, el jefe del Estado Mayor de la Gendarmería se ha mostrado convencido de que el resultado de la colaboración con la Guardia Civil «no puede ser más que exitoso».