Por Javier F. Ferrero – Nueva Revolución

El ‘Plan Colombia’, que Estados Unidos ejecutó entre los años 2000 y 2016, contó con el respaldo del rey Juan Carlos I y del entonces presidente José María Aznar, según desvela Público en exclusiva.

El «Plan Colombia» fue un polémico acuerdo bilateral constituido entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos que se concibió en 1999 durante las administraciones del presidente colombiano Andrés Pastrana Arango y el estadounidense Bill Clinton.

El teórico objetivo fue generar una revitalización social y económica, terminar el conflicto armado en Colombia y crear una estrategia antinarcótica, pero en realidad es que no fue más que una pantalla para justificar la expansión de la influencia estadounidense en la zona. Asimismo, el plan se centró principalmente, si no exclusivamente, en la lucha contra las FARC y no en la lucha contra todas las redes de narcotráfico.

Entre 2001 y 2016, Estados Unidos han invertido 10 000 millones de dólares en Colombia en ayuda militar, el mayor presupuesto de ayuda militar de Estados Unidos después del concedido, como no, a Israel. El Gobierno del PP, con el auspicio de la Casa Real, contribuyó a financiar esa operación.

Durante este tiempo «más de 4.300 civiles fueron asesinados presuntamente por fuerzas militares del gobierno para aumentar el número de bajas», según un informe de la plataforma de derechos humanos Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU). Se trató de una gravísima violación a los derechos humanos: las Fuerzas Armadas colombianas ejecutaban extrajudicialmente a civiles, que los hacían pasar por guerrilleros muertos en combate, para inflar el número de «bajas» y acumular éxitos militares contra la guerrilla y el narcotráfico.

La cara más cruda del Plan Colombia

«Plan Colombia» en España

La puesta en marcha del ‘Plan Colombia’, de acuerdo a un documento desclasificado del Departamento de Estado de EEUU al que ha tenido acceso el citado medio, estuvo sobre la mesa durante la reunión oficial que Juan Carlos I mantuvo con Clinton el 23 de febrero de 2000, durante su visita a la Casa Blanca. El rey llevaba un mensaje claro: España cooperaría en la injerencia militar de Estados Unidos en el país latinoamericano.

El plan de Estados Unidos en Colombia se trató durante la reunión oficial que Juan Carlos I mantuvo con Clinton el 23 de febrero de 2000. El rey señaló que España ya estaba en marcha para buscar fondos que ayudaran a la puesta en marcha de la intervención estadounidense en suelo colombiano.

«En América Latina podemos ser útiles, incluso entre bastidores. Conocemos bien a la gente, tenemos los mismos antecedentes. Podemos limpiar asperezas», afirmó Juan Carlos I. En la reunión también estaba Abel Matutes, ministro de Exteriores del Gobierno de Aznar, y el representante diplomático del Ejecutivo de Aznar en Washington, Antonio de Oyarzabal.

Juan Carlos I lanzó la noticia que traía desde Madrid. «Queremos ayudar. La semana pasada tuvimos una reunión en España para recaudar fondos para el Plan Colombia», afirmó el monarca.

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Matutes contó entonces que España estaba «presionando» para «conseguir más dinero» para ese plan. «Estamos presionando a los escandinavos, a Alemania y a Francia para que aceleren la financiación. El plan es bueno. Tiene objetivos claros a medio y largo plazo. Necesitamos construir una sociedad civil fuerte e incorporar a los guerrilleros», señaló Matutes.

El Gobierno de Aznar cumplió con la promesa del rey Juan Carlos y se lanzó a la búsqueda de fondos para el Plan Colombia. En julio de 2000, la ‘Mesa de Donantes’ sentó a representantes de distintos gobiernos europeos, latinoamericanos y asiáticos. Se concretó allí una ayuda de 250 millones de dólares para la intervención en suelo colombiano, de los cuales 100 millones serían aportados por España.

Estados Unidos y América Latina

La participación de Estados Unidos en el cambio de régimen en América Latina involucró con mayor frecuencia golpes de estado respaldados por Estados Unidos destinados a reemplazar a los líderes de izquierda por regímenes de derecha, generalmente militares y autoritarios.

Fue más frecuente durante la Guerra Fría de acuerdo con la Doctrina Truman de contención, aunque algunos casos ocurrieron durante la era de la «República Bananera» de principios del siglo XX en la historia de América Latina para promover los intereses comerciales estadounidenses en la región.

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Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Perú… los casos son muchos y varios derivaron en masacres contra la población civil. Una de las injerencias más sonadas y recordadas fue la de Argentina, donde las fuerzas militares derrocaron a la presidenta Isabel Perón elegida democráticamente en el golpe de Estado argentino de 1976, iniciando la dictadura militar del general Jorge Rafael Videla, conocida como el Proceso de Reorganización Nacional que resultó en alrededor de 30.000 desapariciones forzadas. Entre las numerosas violaciones de derechos humanos cometidas durante el período se encuentran detenciones extrajudiciales, ejecuciones masivas, torturas, violaciones, desapariciones de presos políticos y disidentes y reubicaciones ilegales de niños nacidos de mujeres embarazadas.

En Chile, el presidente de EEUU Richard Nixon apoyó el derrocamiento del presidente Salvador Allende en 1973 con la participación de la CIA debido a las inclinaciones socialistas democráticas del presidente chileno. Lo que siguió fue la dictadura militar de Augusto Pinochet respaldada por Estados Unidos durante décadas. Durante este periodo, fueron cometidas sistemáticas violaciones a los derechos humanos,​ se limitó la libertad de expresión, se suprimieron los partidos políticos y el Congreso Nacional fue disuelto. Chile hasta ese entonces se mantenía como una de las democracias más estables en América Latina.

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El Bolivia, el gobierno de Estados Unidos apoyó el golpe de Estado de 1971 encabezado por el general Hugo Banzer que derrocó al presidente de Bolivia Juan José Torres. Torres había disgustado a Washington al convocar una «Asamblea del Pueblo», en la que estaban representados representantes de sectores proletarios de la sociedad (mineros, maestros sindicalizados, estudiantes, campesinos) y Banzer tramó un sangriento levantamiento militar a partir del 18 de agosto de 1971, que logró tomar las riendas del poder el 22 de agosto de 1971. Estados Unidos proporcionó una amplia ayuda militar y de otro tipo a la dictadura de Banzer cuando Banzer tomó medidas enérgicas contra la libertad, torturó a miles, «desapareció» y asesinó a cientos, y cerró sindicatos y universidades. Torres, que había huido de Bolivia, fue secuestrado y asesinado en 1976 como parte de la Operación Cóndor.

También los golpes de estado de Brasil, donde se derrocó al socialdemócrata João Goulart en 1964; Costa Rica, donde EE.UU. apoyó la guerra civil de 1948 que derivó en la presidencia de José Figueres Ferrer; República Dominicana, donde los estadounidenses lograron colocar de presidente a Juan Bosch en 1962, un receptor anterior de fondos de la CIA; o Nicaragua, que después de la Revolución Sandinista que derrocó al dictador pro-estadounidense Anastasio Somoza Debayle tuvo que luchar contra las guerrillas de la Contra apoyadas por Estados Unidos; son otros de los casos de intervención de EE.UU. en América Latina.

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