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La situación de los excedentes pesqueros en el Mediterráneo es mucho más alarmante que en el Atlántico, donde la legislación parece más eficaz y la sobrepesca, en consecuencia, no está tan desarrollada, según aseguran diferentes expertos consultados por EFEverde.

Estos expertos defienden una gestión de las áreas marinas sostenible y efectiva como modo de conseguir una mejor conservación de los ecosistemas y los recursos.

Las presiones antrópicas sobre el Atlántico son mucho menores que las del Mediterráneo a día de hoy porque “es mucho más amplio y tradicionalmente sus mares han estado mucho menos explotados”, según ha constatado el investigador del Área de Pesquerías del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) Francisco Velasco.

En situación de sobreexplotación

No obstante, no siempre ha sido así ya que “durante un tiempo sí que estuvieron en una situación de sobreexplotación” ha relatado Velasco a EFEverde, pero “ahora se ha ido mejorando la situación de bastantes stocks”.

El investigador del IEO-CSIC ha puesto como ejemplo la sardina, que “estaba en una situación muy mala y ahora parece que se está recuperando”, si bien ha añadido que es pronto para confirmarlo.

Pese a que la situación en el Atlántico es mejor que en el Mediterráneo, Velasco ha pedido no relajarse y “seguir manteniendo ese cuidado, esa precaución, viendo que realmente siguen mejor los excedentes para hacer una gestión correcta“.

Ricardo Aguilar, Director de Investigación y Proyectos de Oceana en Europa, cuenta con una opinión similar y así, en declaraciones a EFEverde, ha afirmado que el 80 por ciento de los consejos científicos eran ignorados a la hora de gestionar las aguas al norte de la Península, lo que había llevado a que la situación fuese más “caótica”.

“Últimamente la Comisión Europea se está poniendo un poco más seria”, lo que ha permitido que se haya pasado de un 60 a un 40 por ciento de los excedentes sobreexplotados en el Atlántico, mientras que en el Mediterráneo, donde no hay los mismos acuerdos, se ha llegado al 90 por ciento de excedentes pesqueros en esta situación, según sus palabras.

Acabar con la pesca ilegal

Aguilar ha reclamado mayor transparencia y trazabilidad en la pesca y en los productos pesqueros que llegan al mercado para acabar con la pesca ilegal.

Ha señalado que hasta ahora se hacían listas negras para determinados lugares “que daban poco resultado, porque los barcos pueden cambiar el nombre o el registro”, ante lo cual ha pedido la creación de “listas blancas”, que permitan saber “qué barcos son los autorizados para trabajar en cada una de las zonas” y así evitar el fraude.

Joan Baptista Company, científico titular del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y jefe del grupo de investigación sobre funcionamiento y vulnerabilidad de los ecosistemas marinos, ha explicado a EFEverde que tras la entrada de España en la antigua Comunidad Económica Europea y la llegada del euro, hubo muchas ayudas económicas para modernizar la pesca que derivaron en un “exceso de flota”.

Según este científico, un consecuente descenso de la biomasa y de los recursos pesqueros llevó a que Europa tuviese que volver a dar fondos a partir de 2012 para desmantelar lo que años antes había construido: “una vez te dan dinero para tener más capacidad y después te dan dinero para quitar esta capacidad”, ha afirmado.

Ha explicado además que el reglamento pesquero es muy leve y muy difícil de controlar, lo que entre otras cosas ha llevado a que la potencia de los buques de pesca en algunos casos se duplique o se triplique sobre lo que marca la legislación española, que son 500 caballos.

El ejemplo de Palamós

Además ha contado que en Palamós, ante el descenso de las poblaciones de gamba roja, limitaron la potencia de los barcos y redujeron el tamaño de la malla, que extendida diagonalmente y mojada no puede ser inferior a 4 centímetros, mientras que en este lugar contaba con un centímetro más y también allí se suspendió dos meses la pesca.

“Parar dos meses es correcto, pero cuando se retoma la actividad lo que se ha preservado se acaba arrasando igual”, por lo que Company ha aseverado que ahora se trataba en hacer “reservas marinas en los fondos pesqueros”, a las que ha denominado “áreas de interés pesquero”, que restringen de forma permanente el acceso a cualquier embarcación.

Actualmente existen 22 de estas áreas en Cataluña que abarcan casi 500 kilómetros cuadrados, según el científico catalán, que ha añadido que el objetivo del ICM-CSIC es llegar a un 10 por ciento de zonas de pesca protegidas con esta distinción, diferente a la que tienen las Áreas Marinas Protegidas (AMP). EFEverde

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