La expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre ha asegurado este jueves que le «parece fatal desenterrar a los muertos». Ha apuntado en un desayuno informativo organizado por ‘Diario de Avisos’, incidiendo en que le parece «muy mal» que no se le pueda enterrar «donde quiere la familia», en la Almudena.

Aguirre ha subrayado que el Valle de los Caídos se concibió a modo de «centro de reconciliación» para «muertos de los dos bandos» e ironizado con que al final, Franco será enterrado en el panteón de la familia en el cementerio de El Pardo, como era su deseo.

Llama la atención que Aguirre pida para el dictador fascista lo que nunca pidió para sus víctimas. Muchas de estos represariados se encuentran enterradas en fosas comunes dispersas por la geografía española; sus muertes, en muchos casos ni siquiera figuran en los registros civiles.

A finales de los años 90, pasados 15 años desde que se instaurase la democracia sin que ninguna institución pública, ni del PP ni del PSOE, se hubiera preocupado de promover una investigación general sobre estas víctimas, familiares de represaliados comenzaron a reivindicar de forma organizada la localización y exhumación de los cuerpos de sus allegados para proporcionarles una sepultura digna. Esta lucha siempre se encontró en contra a gobiernos del PP y a dirigentes como Aguirre.

El 23 de septiembre de 2008, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica envió al Juez Garzón el listado de 143.353 desaparecidos víctimas de la represión franquista. Todas estas familias estarían encantadas de enterrar a sus muertos, pero esto a Aguirre ya no te parece tan mal.

«Idílica la II República, nada de nada»

Acosada por los vínculos de algunos de sus consejeros con la trama Gürtel, Esperanza Aguirre expuso en 2010 su punto de vista de la II República y la posterior Guerra Civil durante un debate celebrado a raíz de la petición lanzada por el portavoz de Izquierda Unida de entonces, Gregorio Gordo, a la presidenta regional para que condenase el franquismo y se distancie de una supuesta colaboración con Falange en la ‘campaña’ creada contra el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón.

La presidenta entró de lleno en el fondo del asunto y aseguró que no iba a esquivar la cuestión. ‘Ustedes y muchos como ustedes aparentan tener una explicación muy simple sobre los problemas de nuestra historia. Para ustedes, en 1936 los españoles disfrutaban de una modélica república en la que se respetaban los derechos de todos los ciudadanos, y de repente, una coalición de militares fascistas y de clérigos carcas, dio un golpe, provocó una guerra civil de 3 años y se mantuvo 36 años en la dictadura. Y a partir de ahí, para ustedes solamente hay buenos y malos. Buenos, todos los de un bando, y malos, todos los del otro bando’, manifestó.

«Idílica la II República, nada de nada», recalcó Aguirre

Una oposición antifranquista escasa

La opinión de Esperanza Aguirre con la represión franquista siempre ha sido mostrada con cuentagotas. Sin embargo, en 2015 desveló muchas de sus ideas al respecto escribió un artículo de opinión publicado en El Confidencial titulado Las calles de Madrid. En el cuestionó que la dictadura franquista fuera impuesta a los españoles por la fuerza.

Estas son las líneas en las que Aguirre pone en cuestión este asunto:

«LOS SOCIALISTAS DE HOY, COMO ZAPATERO Y SU LEY DE LA MEMORIA HISTÓRICA, PRETENDEN EXPLICAR LA GUERRA CIVIL COMO UNA GUERRA ENTRE LOS BUENOS -LOS QUE ESTUVIERON CON EL FRENTE POPULAR- Y LOS MALOS -LOS QUE SE LEVANTARON CONTRA EL FRENTE POPULAR-. EN LA QUE LOS BUENOS FUERON MUY BUENOS Y LOS MALOS FUERON MUY MALOS, Y, ADEMÁS, GANARON.

ESTA EXPLICACIÓN DE LA GUERRA CIVIL IMPLICA DOS CONSECUENCIAS: QUE LA II REPÚBLICA FUE UN RÉGIMEN IDÍLICO, Y QUE EL FRANQUISMO FUE IMPUESTO POR LA FUERZA A TODOS LOS ESPAÑOLES».

Aguirre habla en este artículo de eliminar las referencias franquistas del callejero de la capital, algo que tacha de estrategia «para dividir a los madrileños». «Los socialistas de hoy, bisnietos de los de la Guerra Civil, sacan el fantasma del franquismo para dividir a los madrileños y para, con esa insoportable arrogancia moral de la izquierda, repartir credenciales de demócratas», asegura.

La expresidenta de la Comunidad de Madrid llega a afirmar que los políticos de la Transición «conocían muy bien» la historia y «por eso buscaron el consenso y la concordia». Y agrega:

«ELLOS SABÍAN QUE CON LA HISTORIA DE ESE PERIODO NO VALÍAN LAS SIMPLIFICACIONES Y, MUCHO MENOS, LAS FALSIFICACIONES. ELLOS SABÍAN -LOS UNOS Y LOS OTROS- QUE LA REPÚBLICA NO HABÍA SIDO UN RÉGIMEN IDÍLICO. ELLOS SABÍAN QUE LA GUERRA CIVIL HABÍA SIDO UN GIGANTESCO FRACASO COLECTIVO. ELLOS SABÍAN QUE EL FRANQUISMO HABÍA SIDO UN RÉGIMEN DICTATORIAL PERO QUE LA OPOSICIÓN ANTIFRANQUISTA HABÍA SIDO MUCHO MÁS ESCASA DE LO QUE ESTOS NIETOS Y BISNIETOS PREGONAN. Y ELLOS SABÍAN QUE EL PASADO NO SE PUEDE VARIAR Y QUE ERAN ESTÉRILES LOS INTENTOS DE CAMBIAR EL RESULTADO DE LA GUERRA CIVIL».

«Franco era socialista»

Más clarificadora es, si cabe, su declaración en 2008 cuando invitada por el programa de televisión 59 segundos la entonces Presidenta de la Comunidad de Madrid cuando le preguntaron por Franco, dijo que éste «era socialista». «Hacía políticas socialistas», agregó.