La formación Esquerda Unida ha defendido este miércoles el sentido del voto de cuatro diputados de En Marea en Madrid a favor de continuar con la tramitación parlamentaria del proyecto de presupuestos generales del Estado, desobedeciendo el mandato de la dirección, al indicar que es una “coalición” y que no se deben someter a las directrices del órgano.

Las diputadas de Esquerda Unida Yolanda Díaz, Antón Gómez-Reino, Miguel Anxo Fernán-Vello y Ángela Rodríguez han votado en contra de las enmiendas a la totalidad presentadas contra el proyecto de presupuestos, aunque en su intervención Díaz también se ha quejado de la falta de compromiso presupuestario con las inversiones gallegas.

En un comunicado, Esquerda Unida defiende el apoyo a unos presupuestos sociales y carga contra “la campaña de falsedades orquestada por la supuesta coordinadora de En Marea” para deslegitimar a los diputados en el Congreso que, según esa formación, liderada por Solla, no se rigen por las normas de la dirección de En Marea.

Señala que “En Marea en el Congreso solo se rige por el acuerdo político de coalición de las tres fuerzas firmantes” -Podemos, Anova y EU- y en los “instrumentos de coordinación y diálogo” deben participar los diputados electos y participantes en el grupo Unidos Podemos-En Marea- En Común Podem.

“El acuerdo de coalición deja claro y meridiano que las cuestiones políticas se dirime en estos ámbitos y no en ninguno otro” subraya, restando importancia a las determinaciones que salgan de la dirección de En Marea y de su líder, Luís Villares.

“En Marea como partido instrumental no existía” en los últimos comicios generales de junio de 2016, apunta Esquerda Unida, que aboga por continuar con la tramitación aunque teniendo en cuenta las 300 enmiendas presentadas por esa formación al proyecto de presupuestos “para desde la discrepancia intentar corregirlo en el trámite parlamentario”.

Según Esquerda Unida, los que votaron a favor de las enmiendas, como el caso de la diputada de Anova Alexandra Fernández pusieron por delante la política de “cuanto peor mejor” apostando por “lecturas oportunistas que solo pueden ser calificadas de temerarias en un escenario de adelanto electoral que a todas luces va a tener un sesgo de rearme de la ultraderecha en el Estado español”.

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