Mientras Estados Unidos vivía sumido en la pandemia del coronavirus, otra crisis de salud pública continuaba minando de forma silenciosa a la nación: la epidemia de sobredosis por consumo de droga, que se ha convertido ya en la más mortífera que haya existido nunca, según datos publicados este miércoles por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

En un año, entre abril de 2020 y abril de 2021, las muertes por sobredosis pasaron de 100.000 en la primera potencia mundial. En concreto fueron 100.306 fallecimientos, lo que supone un incremento del 28,5% con respecto al mismo período entre 2019-2020, superando a las muertes producidas por armas, accidentes automovilísticos y la gripe.

Opiáceos, en especial el fentanilo, la principal causa de muerte por sobredosis

Los opiáceos, en especial el fentanilo, una droga sintética de bajo coste y mucho más fuerte que la heroína, son la principal causa de muerte por sobredosis de drogas causando el 64% de las muertes en el período de 12 meses que finalizó en abril de 2021, un 49% más que el año anterior, siempre según el NCHS.

Estados Unidos alcanza los 100.000 fallecidos por sobredosis de drogas en un año / Imagen: U.S. Air Force photo
Estados Unidos alcanza los 100.000 fallecidos por sobredosis de drogas en un año / Imagen: U.S. Air Force photo

El detonante de esta epidemia tuvo origen legal: la receta indiscriminada de la versión farmacéutica de opiáceos, con medicamentos como OxyContin. En 2012, se recetaron 255 millones de pastillas de opiáceos, en un país de unos 320 millones de personas. En un principio, muchos de los que acabaron enganchados al fentanilo se pasaron a la heroína cuando ya no podían obtener más recetas o su consumo era demasiado abundante.

A pesar de que las prescripciones han caído en los últimos años, los carteles de narcotráfico han disparado la producción de opiáceos sintéticos, que muchas veces se mezclan en la calle con heroína, cocaína o metanfetaminas, y han llenado las calles del país de una droga barata y destructiva.

Además, las restricciones, los confinamientos, la asfixia en los hospitales y en los servicios sociales fueron como echar gasolina al fuego: las sobredosis aumentaron un 28,5% respecto al año anterior, ya que los que ya estaban tomando droga lo hicieron en cantidades mayores y los que las habían dejado fue más fácil que se volviesen a enganchar.

Cambio en el perfil del adicto

Lo que ha cambiado la epidemia es el cambio en el perfil del adicto. En los años setenta, el adicto era negro y asociado a la violencia. Ahora la inmensa mayoría de los consumidores son blancos. Vermont, población de la costa Este americana, vio el incremento más grande en muertes por sobredosis de las cuales más del 94% eran de personas blancas y tan solo el 1,4% de personas negras.

Ahora este tema es una prioridad de la Casa Blanca. Joe Biden señaló a través de un comunicado que: “Mientras seguimos logrando avances para derrotar a la pandemia de la covid-19, no podemos dejar de lado esta epidemia que ha afectado a tantas familias y comunidades en nuestro país”.

Además aseguró que su Gobierno está dedicando recursos a incrementar los programas de prevención, los tratamientos y apoyando a las personas en su recuperación, a la vez que reducen la oferta de sustancias peligrosas en sus comunidades.

Asimismo, Biden detalló que el plan de rescate para la pandemia aprobado a comienzos de año incluye cerca de 4.000 millones de dólares para fortalecer los servicios para tratar el abuso de drogas y mejorar la atención de salud mental.

«Una tragedia estadounidense que se puede prevenir»

Shannon Monnat, directora del Centro Lerner para la Promoción de la Salud Pública de la Universidad de Siracusa, dijo que las muertes por sobredosis son «una tragedia estadounidense que se puede prevenir».

Entre las posibles soluciones, dijo, se encuentran las tiras reactivas de fentanilo para detectar esta sustancia y los sitios de consumo supervisado donde los usuarios pueden ser monitoreados y conectados a los servicios de atención médica.

Y añadió: «Pero más allá de esto, debemos reconocer que el aumento de los trastornos por consumo de drogas en los últimos 20 a 30 años es un síntoma de problemas sociales y económicos mucho mayores».

«En última instancia, las soluciones para combatir nuestra crisis de sobredosis de drogas solo serán efectivas si abordan los determinantes sociales y económicos a largo plazo que están en la base de la crisis», zanjó Monnat.

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