En las últimas horas, tres miembros de la dirección del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) y cuatro vocales suplentes han presentado este viernes su dimisión, según ha confirmado el órgano.

La organización colegial ha emitido un comunicado en el que anuncia que procede a renovar su Junta de Gobierno tras la “dimisión de la secretaria y de dos vocales en la mañana del viernes, 27 de febrero, de conformidad con los estatutos”.

Según la institución colegial, “la Junta de Gobierno quiere expresar públicamente el agradecimiento por el trabajo realizado a los miembros salientes, a la vez que envía un mensaje de tranquilidad a los colegiados y trabajadores del COAM, manifestando el compromiso con la institución y la intención de seguir cumpliendo con el mandato que les dieron los colegiados en las elecciones de mayo de 2019, aplicando el programa electoral con el que se presentaron y cuyo objetivo es el de modernizar el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, para llevar a la institución y a la profesión al siglo XXI”.

Entre los que renuncian a su puesto en la Junta de Gobierno están María Antón, secretaria, uno de los cargos con más peso del organismo y los vocales Álvaro Soto y Eva Hurtado. Los vocales suplentes son Jerónimo Junquera, Ophélie Herranz, Jorge Sotelo y Paula Montoya. La junta se compone de nueve miembros y cinco vocales suplentes.

Detrás de toda esta situación se encuentra la nefasta gestión que la organización ha hecho en los últimos días del “caso Monasterio” tras archivarse el recurso del concejal de Más Madrid y arquitecto, José Manuel Calvo, contra la líder de Vox en Madrid en relación a sus negligencias profesionales por firmar proyectos y realizar trabajos sin tener el título de arquitecta. 

Los arquitectos de los grupos de oposición están promoviendo una moción de censura contra la decana, Belén Hermida, “indignados por polémicas decisiones de ordenación interna, despidos y su respuesta lenta y débil al caso Monasterio”.

La decisión no ha gustado a un amplio sector de los asociados, ya que supone dar vía libre a quienes ejercen la profesión sin título.