La Comisión Europea ha publicado las previsiones de primavera de este año que tratan de incorporar el impacto del coronavirus en la economía de la Unión Europea. Según sus datos, el crecimiento en la UE se reducirá un 7,4% en 2020 mientras que lo hará un 7,7% en la euro área. En 2021 se prevé un rebote que sería del 6,1% en la UE y del 6,3% en la euro área.

Las principales características del impacto del coronavirus, según lo estimado por la Comisión es: que es mucho más profundo que el 4,5% observado durante la crisis del 2008-2009;  que la diferente intensidad del impacto, el diferente margen de maniobra y la diferente estructura productiva van a provocar una gran desigualdad en la recuperación; y que ésta será en “U”, es decir, que en 2021 aún se estará sensiblemente por debajo de los niveles de 2019.

La Comisión calcula que el impacto de las medidas hasta ahora tomadas por los Gobiernos nacionales y BCE, más alguna acción de menor entidad económica por parte de la propia Comisión, habrían reducido el impacto del COVID en el crecimiento en 4,75 puntos porcentuales.

Aunque el factor que ha provocado la crisis es de la misma naturaleza para todos los países, tanto sus diferentes estructuras económicas, en particular el peso de las actividades turísticas, como su diferente margen fiscal y la intensidad de las medidas que han tenido que aplicarse para contener la pandemia, hacen que tanto el efecto económico como la trayectoria de recuperación vayan a ser diferentes.

Grecia, Italia, España y Francia estarían experimentando reducciones en su PIB de entre el 9,7 y el 8,2%, mientras que las tasas de paro crecen entre 2,0 y 4,8 puntos. En este sentido la mayor temporalidad del mercado laboral español, le hace sufrir un impacto más intenso. Mientras, otros países como Finlandia y Alemania sufren reducciones relativamente menores de su crecimiento, del orden de 6,5%.

Posiblemente el otro aspecto más destacable de las previsiones lo constituyen los pronósticos sobre el déficit público y el porcentaje de deuda, por las implicaciones que esto tiene en la futura política economía de los estados miembros, al estar está sujeta a las reglas de gobernanza vigentes en la euro área.

Según estos datos, el endeudamiento medio de la euro área llegaría al 103% del PIB, descendiendo al 96% en 2021. El déficit medio sería del 8,5% en 2020, llegando al 3,5% en 2021.

De nuevo la divergencia por países sería muy elevada, el impacto en el endeudamiento varía entre un incremento de 10 y 20 puntos porcentuales. Siete países de la euro área estarían por encima del 100% en deuda sobre PIB en 2021, y solo 4 por debajo del límite del 60% que obligaría a enfrentar un programa de ajuste fiscal.

En la carta que acompaña a las predicciones se aboga por un plan europeo que active el empleo, reduzca los efectos de un descenso prolongado en la inversión y compense las diferencias de espacio político para actuar entre los países miembros. De lo contrario, advierte que pueden producirse graves distorsiones dentro del mercado único y divergencias económicas, financieras y sociales persistentes entre los Estados miembros de la zona del euro que podrían amenazar la estabilidad de la Unión Económica y Monetaria.

Acertado diagnóstico

UGT recuerda que la Comisión Europea no tiene competencias para aprobar un plan de esta orientación, sino que esto compete a los Estados Miembros en el seno del Consejo, donde prima la posición de cada país. Sin embargo, considera acertado el diagnóstico de la Comisión y valora que la crisis tiene consecuencias asimétricas y persistentes.

Como ha hecho en ocasiones anteriores de forma consistente, la Unión General de Trabajadores señala que se avecinan varios años donde el impulso fiscal por parte del sector publico va a tener que ser elevado y sostenido. El llamamiento a un fondo de recuperación por parte de la comisión le parece apropiado, además de las razones que aduce.

Por otro lado señala que la propuesta recientemente presentada a negociación por la Comisión se instrumentaba principalmente mediante avales y solo contenía un equivalente del 1% en ayudas directas a la inversión, algo que es manifiestamente insuficiente tanto a la luz del volumen del impacto como del diagnóstico en cuanto a cohesión económica y social de la UEM.

Hasta el momento los mensajes de las instituciones Europeas no han guardado la consonancia debida con los recursos económicos o su instrumentación, basándose sobre todo en planes que implican un mayor endeudamiento por los países afectados, y una prácticamente nula solidaridad por parte de los países que menos lo están

UGT considera que la resolución de esta crisis va a implicar inevitablemente algún procedimiento de mutualización de deuda para financiar un plan de recuperación ambicioso. Así mismo cualquier mecanismo de financiación eficiente va a tener que incorporar una componente sensible de solidaridad en algún punto, de lo contrario los países más afectados por la crisis, y que más lentamente van a recuperarse se ven doblemente penalizados con el sostén de una unión económica y monetaria de las que son los menores beneficiarios.

UGT