Desde que el primer positivo diagnosticado en España fuese confirmado el 31 de enero de 2020 en La Gomera, hemos vivido un carrusel de medidas y de decretos. Ante la rápida expansión del virus, durante el mes de marzo se comenzaron a tomar decisiones por parte de diferentes Gobiernos Autonómicos de los territorios más afectados, hasta que finalmente el 14 de marzo, el Gobierno español decretó la entrada en vigor del estado de alarma en todo el territorio nacional durante quince días.

Una de las medidas para detener el avance del coronavirus fue el uso obligatorio de mascarilla que el Ejecutivo decretó el 21 de mayo y esta se ha convertido en un artículo indispensable, aunque no deseado, en nuestro día a día. Uno de los temas de los que más se habla es del momento en el que podremos dejar de llevarla, ya que significaría el fin de la crisis sanitaria.

En Liarla Pardo, el programa presentado por la periodista Cristina Pardo, el experto Juan José Badiola, director del Centro de Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza, ha lanzado su predicción sobre la fecha de finalización del uso de mascarilla.

Ante la pregunta de Cristina Pardo de Pardo acerca de si considera que llevaremos mascarilla hasta 2022, Badiola cree que «no» tendrá que llegarse a ese extremo, poniendo en foco en la eficacia de las vacunas.

«Si las vacunas realmente protegen, que es lo que se espera que ocurra, es muy posible que haya que seguir utilizándola en algunas circunstancias, pero no de forma generalizada como ahora», agrega.

Un prestigioso experto pone fecha al fin de las mascarillas: antes de 2022
Un prestigioso experto pone fecha al fin de las mascarillas: antes de 2022

Consecuencias de la pandemia

Tras acabar el estado de alarma en 21 de junio, España recogió la cifra de 245 938 contagiados, 28 322 muertos y 150 376 recuperados por el COVID-19. Rafael Manuel Ortí Lucas de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sempsph) declaró que «durante los dos meses y medio de crisis sanitaria esto se ha descontrolado. No se han realizado bien las autopsias, no se habrán confirmado las causas de muerte de manera específica. […] Pero, probablemente hasta que no acabe el año, no podremos estar seguro de los excesos de mortalidad».

Una investigación realizada por varias universidades españolas llegó a la conclusión de que el confinamiento ha aumentado el malestar psicológico del 46 % de los españoles mayores de edad. El 88,9 % de los padres constataron cambios emocionales como dificultad de concentración, desinterés, irritabilidad, nerviosismo, soledad y preocupación en el comportamiento de sus hijos debido al confinamiento según un informe de Unicef que recoge estudios de la Universidad Miguel Hernández y la Università degli Studi di Perugia.

En el caso del SARS se observó un incremento de casos de depresión y de estrés postraumático entre la población confinada en sus domicilios frente a la que no tuvo que pasar por dicho encierro.

En Italia, una encuesta realizada a 6 700 personas ha permitido conocer el impacto del confinamiento en la salud mental. Sus resultados mostraron un incremento en los niveles de depresión, sobre todo entre mujeres, jóvenes, personas de bajos recursos y con trabajos no estables. Los más afectados fueron aquellos que vivían solos, los que no pudieron abandonar su domicilio para ir a trabajar y los que tuvieron algún caso de COVID-19 entre sus familiares. Otras investigaciones llevadas a cabo en el mismo país han reportado síntomas de ansiedad y problemas del sueño.

En el caso del personal sanitario la incidencia es mayor que en la población general, sobre todo entre aquellos que han estado expuestos a pacientes con COVID-19, según datos de nuevo italianos. Las mujeres sin relaciones estables son las más afectadas por depresión y estrés postraumático.

Por lo anterior, cabe concluir que la población sometida a altos niveles de estrés, dada la situación de incertidumbre sobre la nueva enfermedad y su velocidad de contagio, ha sufrido importantes consecuencias.

La siguiente pandemia a mitigar

Los efectos de la pandemia de coronavirus sobre la salud mental es un aspecto que actualmente los profesionales intentan mitigar. Sin embargo, en algunos casos se han visto desbordados por la cantidad de pacientes que requieren de sus servicios.

La primera ola ha servido para poner en evidencia las debilidades sociales respecto a la protección de la salud mental. Sobre todo entre la población más vulnerable, como han sido las mujeres, especialmente las que viven solas o no tienen una relación estable.

Tampoco pueden olvidarse las consecuencias a largo plazo de la depresión. Investigadores británicos llevaron a cabo un estudio con 1 413 participantes que habían sufrido depresión, y vieron que los hombres tendían a vivir menos debido a problemas asociados al corazón. Esta relación solo se produce en el caso de la depresión endógena, es decir, la producida por causas externas, como en la situación de confinamiento.

Si bien cabe esperar que a medida que pasen los años las consecuencias de la COVID-19 en la salud mental se diluyan, otras podrían permanecer durante mucho tiempo.

Fuente: La Ser – La Sexta – The Conversation