Murilo Pajolla

Traducción: Patricia Moura e Souza

La Constitución Federal de 1988 fue la primera en Brasil en reconocer que los pueblos indígenas son los primeros y verdaderos dueños de las tierras ocupadas por ellos antes de la llegada de los no indígenas.

Según la Constitución, las tierras indígenas son patrimonio de la Unión, que tiene la obligación de promover la demarcación de estos territorios a favor de sus habitantes tradicionales.

La demarcación es un proceso administrativo complejo, que tiene nueve etapas, desde los estudios iniciales de identificación y delimitación del territorio, hasta la interdicción de áreas para la protección de pueblos indígenas aislados.

En este sentido, es derecho de los pueblos indígenas el ejercicio de la posesión permanente y el uso exclusivo del suelo, los ríos y todos los recursos naturales esenciales para el mantenimiento de sus formas de vida en estas tierras.

Este marco de protección para los pueblos originarios, sin embargo, nunca se concretó del todo.

La Constitución dio un plazo hasta 1993 para la demarcación de todas
las tierras indígenas, pero actualmente hay más de 300 territorios que
se encuentran en situación legal indefinida.

Un hito en el ataque a los derechos originarios 

En este contexto, la creciente violencia que sufren los pueblos indígenas de Brasil podría alcanzar nuevos niveles, si el Supremo Tribunal Federal (STF) aprueba el llamado «marco temporal».

El proceso que fue nuevamente analizado por los ministros este miércoles 1 se refiere a la posesión del territorio del pueblo Xokleng, del estado de Santa Catarina. Se trata de una acción de recuperación de propiedad presentada en 2009 por el gobierno del estado que se refiere a la Tierra Indígena (TI) Ibirama-Laklãnõ.

Duramente criticado por las organizaciones indígenas, el «marco
temporal» es una tesis legal defendida por los parlamentarios ruralistas
que levanta nuevas barreras a la demarcación de tierras de los pueblos
originarios.

En el «marco temporal», los territorios se demarcan únicamente si los
pueblos indígenas logran demostrar que ocupaban el área anteriormente o
en la fecha exacta de la promulgación de la Constitución, el 5 de
octubre de 1988, o si se corrobora que existe un conflicto por la
propiedad de la tierra.

«Muchos de hecho no estaban en sus tierras en esa fecha porque fueron
expulsados, sus tierras fueron tomadas por terratenientes», señala
Samara Pataxó, asesora legal de la Articulación de los Pueblos Indígenas
de Brasil (APIB).

«Esta tesis perversa desconoce la historia de violencia a la que
fueron sometidas las poblaciones indígenas antes de 1988, así como las
amenazas y asesinatos que resultaron en la expulsión de comunidades de
sus tierras», complementa Antônio Eduardo Oliveira, secretario ejecutivo
del Consejo Indigenista Misionero (CIMI).

Genocidio continuo 

Las organizaciones y líderes advierten que las consecuencias de la validación del «marco temporal» por parte del Supremo Tribunal Federal pueden profundizar intensamente el proceso de genocidio experimentado por los pueblos originarios.

Incluso las comunidades que habitan en tierras que ya han sido
demarcadas pueden ser expulsadas si no pueden acreditar que ocuparon el
territorio en el período establecido por la tesis legal.

Esto se debe a que la Corte Suprema clasificó la sentencia del «marco
temporal» como de repercusión general. En otras palabras, se creará una
jurisprudencia que servirá de base para juzgar todos los casos
similares en otros tribunales, definiendo el futuro de las próximas
generaciones de los pueblos indígenas en Brasil.

«Si se refrenda la tesis, las demarcaciones serán interrumpidas y
seguramente tendremos solicitudes de revisión de tierras ya demarcadas»,
explica Paloma Gomes, asesora legal del Consejo Indigenista Misionero.

Los acaparadores de tierras, madereros y mineros, que ven los
territorios indígenas como una fuente de ganancias que aún no ha sido
explorada, pueden ser aún más motivados a ingresar a las áreas
preservadas, lo que se suma a las crecientes estadísticas de conflictos
por tierras.

«Tendremos aún más la ausencia de políticas públicas dirigidas a los
pueblos indígenas, tendremos más violencia, más expulsiones de pueblos
originarios. En definitiva, es un proceso de exterminio absoluto de la
cultura y los pueblos indígenas en nuestro país», agrega la abogada.

El «marco temporal» ya se practica 

La tesis se utilizó por primera vez para cuestionar la demarcación de
la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol, en el estado de Roraima. En
2009, la Corte Suprema determinó la demarcación continua de la tierra
indígena y la remoción de la población no indígena, eliminando la
necesidad de que los pueblos originarios demuestren su presencia en
1988.

«Si bien la decisión fue favorable a los pueblos indígenas, este
criterio comenzó a aplicarse de manera indebida e inapropiada en otros
procesos de demarcación que no tienen ningún aspecto similar a este
proceso específico», explica Samanta Pataxó, de APIB.

Para hacerse una idea del daño que se puede causar a los indígenas
basta con mirar los casos en los que el «marco temporal» ha servido de
base para decisiones judiciales desfavorables para los pueblos.

Un ejemplo simbólico es la Tierra Indígena Guyraroka, perteneciente
al pueblo guaraní Kaiowá, en el municipio de Caarapó, en el sur del
estado de Mato Grosso do Sul.

La comunidad formada por 26 familias, y rodeada de la siembra de
monocultivos como soja, maíz y caña de azúcar, tuvo el trámite
administrativo para la demarcación de sus tierras cancelado en 2014 por
el Segundo Panel del STF con base en el «marco temporal».

Los Guaraní Kaiowá obtuvieron una victoria judicial en abril de este
año, cuando el mismo STF aceptó un recurso judicial y abrió el camino
para revertir la nulidad.

La victoria definitiva, sin embargo, aún no ha llegado, ya que los
ministros no apreciaron los méritos de la acción. Y la recuperación del
territorio puede estar más lejos si se aprueba el «marco temporal».

Consecuencias climáticas 

Si bien los pueblos indígenas son la principal parte interesada en el
rechazo del «marco temporal» por parte del STF, el tema es de interés
general para la sociedad brasileña.

Los pueblos indígenas son los principales responsables de prevenir la
degradación de los biomas brasileños, especialmente la Selva Amazónica,
que ha batido récords anuales de deforestación, según un informe de
Naciones Unidas publicado en marzo de este año.

Los primeros habitantes de Brasil son, por tanto, aliados naturales
de la preservación del medio ambiente, el único remedio para sortear los
graves cambios climáticos que atraviesa el planeta, como el
calentamiento global y la gran concentración de dióxido de carbono en la
atmósfera.

Murilo Pajolla

Traducción: Patricia Moura e Souza

Fuente: Brasil de Fato

1 Comentario

  1. La naturaleza debe pertenecer a quien la cuida y la respeta. Y NO a quienes solo la ven como a un objeto mercantil.
    Eso del «marco temporal» solo es otra argucia al servicio de oscuros intereses. Como lo de «a río revuelto, ganancia de pescadores».
    Esos primeros pobladores llevan decenas de miles de años protegiendo la naturaleza para TODOS los habitantes del planeta.
    Aquí van 10 mensajes que nos mandan: SABIDURÍA EN ESTADO PURO:
    https://www.brasildefato.com.br/2021/08/27/10-mensajes-de-los-pueblos-indigenas-de-brasil-al-mundo

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