Por Juan Teixeira. Artículo original de Eulixe.
Reconozco que a día de hoy me sigue costando asimilar las encuestas que otorgan al amigo de Marcial Dorado otra mayoría absoluta. Y serían cuatro ya. Me lo creo, porque los gallegos somos especiales de carallo. Pero me cuesta asimilarlo.

Don Manuel Fraga ya logró el hito del tetracampeonato gallego del mundo en su momento. Pero Don Manuel era mucho Don Manuel. Que nadie se engañe, personalmente ese personaje me produce úlceras. Pero podías entender que ganara unas elecciones, porque aunque fuese un poquito franquista, hacía cosas por Galicia. Muchas malas, eso sí. Pero como los catalanes, hacía cosas.

Sin embargo, repasando los once años que lleva Alberto Núñez Fakejóo como Presidente de la Xunta de Galicia, a uno le cuesta mucho ofrecer algo positivo. Me imagino a las mentes pensantes de la campaña de Alberto estrujándose los sesos, escudriñando las 3 legislaturas para poder ofrecer algo, aunque sea poco. Algo a lo que agarrarse que active a los votantes indecisos, pruebas irrefutables del buen hacer de Feijóo, de la buena gestión del partido más votado en la historia de Galicia… sin éxito. Ya agotados, sucumbirían ante el jefe:

– Señor Feijóo, que no sabemos por donde tirar. No encontramos como maquillar los datos económicos, ni tenemos obras de las que presumir, nada… por no tener no tenemos ni slogan.

– Pero vamos a ver, que nuestros votantes tampoco son lumbreras ¿Qué le gusta a los gallegos? Galicia, ¿no? Pues dadle Galicia!

Y así es como nacería el genial slogan de campaña que ha llevado a Don Alberto a las puertas de una cuarta mayoría absoluta: GALICIA, GALICIA, GALICIA. Y al carallo.

Incluso dentro del propio PP o sus medios afines es difícil encontrar alabanzas concretas o  hechos que demuestren que ha sido un buen presidente. Lo que suelen decir es que «es un buen gestor”.  Su mayor logro ha sido saber cuadrar las cuentas. Pero digo yo que para eso podríamos contratar a una gestoría y que nos lo haga. Sin embargo, si nos ponemos a analizar así por encima las cosas que NO se han hecho, o que se han hecho rematadamente mal, podríamos estar un par de días hablando.

Económicamente los últimos once años han sido un desastre. Antes de la llegada de Fakejóo, por ejemplo, en Galicia había dos cajas de ahorros. Ahora ninguna. Y esas dos ex cajas de ahorros gallegas ahora dan beneficios a un banco venezolano, Banesco. Eso sí, después de habernos gastado una milmillonada de dinero público en su rescate. Ahora estamos sin ese dinero público, y sin cajas de ahorros. Gran gestión presi!

Otra de las grandes empresas gallegas por excelencia era Pescanova. Era. Ahora nuestro amado Rodolfo Langostino se ha visto obligado a empezar de cero una nueva vida, porque resulta que la empresa para la que trabajaba se convirtió en una especie de fórum filatélico marino, una estafa piramidal á feira con todas sus cuentas falseadas. Y el que estaba en la cima de la pirámide fue un gran aliado de nuestro presidente cuando las cosas iban bien… otro tanto presi!

Otro clásico de la industria gallega que emigró nuestro presidente fake fue Barreras. En 2012, con la crisis económica on fire y las elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, nuestro amado Fakejóo prometió a bombo y platillo la resurrección del naval. Para ello, negoció personalmente un “acuerdo estratégico” para que los primos mexicanos de Pemex nos salvaran de la quiebra, prometiendo miles de empleos y contratos de barcos para todos. De este modo, los mexicanos se hicieron con el 51% de las acciones de la compañía por la irrisoria cifra de cinco millones de euros. A día de hoy, en Vigo seguimos esperando esos encargos conseguidos por Feijóo y esos puestos de trabajo que nos salvarían. Regalamos la compañía, que está al punto de la quiebra,  y ahora tenemos mucho tiempo para sorbernos los mocos. Grande presi!

Y podríamos seguir sumando empresas que se han visto obligadas a cerrar la persiana definitivamente durante el mandato de Fakejóo, o que están a punto de hacerlo, como es el caso de Alcoa.

Se supone que un partido neoliberal de derechas como es el PP centra sus esfuerzos en la economía y en apoyar la industria. Pues bien, en el caso de Galicia esto fue un fake como la copa de un carballo. Económicamente y en lo que se refiere a la creación o mantenimiento del tejido industrial, los últimos once años han sido un auténtico desastre.

Este desolador panorama económico ha provocado que uno de cada cinco gallegos (470,000 personas) se encuentren en situación de exclusión social, tal y como asegura el informe Foessa 2019. De estos, el 9.1% de la población (245,858 personas) se encuentra en una situación de exclusión moderada y el 8.4% (226,946 personas) en exclusión severa. Además, el 41,6% de la población gallega se encuentra en una situación precaria y tiene una alta tasa de vulnerabilidad social y está en riesgo de caer en situaciones de pobreza o exclusión, especialmente en el escenario de una nueva crisis económica (que está al caer). Caritas señaló en este informe a Galicia como el territorio con más personas «a la vanguardia de la exclusión» en una nueva crisis.

Observando esta triste realidad a la que nos ha llevado nuestro presi, cabe preguntarse: ¿le importan los gallegos a los gallegos? Pues depende… o no nos importan, o somos tan parvos que no podemos evitar creernos algo cuando nos lo repiten tres veces.

Y si económicamente nos ha ido mal, ya no hablamos de otros aspectos como la defensa de nuestro lenguaje, la educación, la naturaleza o los servicios sociales. Si la prioridad de nuestro presidente fake era la economía, y resultó un auténtico desastre… os podéis imaginar cómo está lo demás. GALICIA GALICIA GALICIA MECAGÜENDIÓS!

La sanidad quizás merezca una mención especial, por eso de que la salud es lo primero y tal. El gasto en esta materia se redujo un 2% del 2009 al 2018. Y de esas partidas, gran parte acabaron en bolsillos de amigos empresarios de Fakejóo, auténticos salvadores de Galicia Galicia Galicia. Nuestro presi nos ha convertido en la cuarta comunidad autónoma con mayor grado de privatización. Porque la privatización de la sanidad y de los centros de mayores han beneficiado enormemente a los gallegos, como hemos podido observar durante la actual pandemia de coronavirus…

Vale, pero aparte de no invertir en sanidad y servicios sociales; aparte de no hacer nada en contra de la despoblación que amenaza nuestro futuro; aparte de no ser capaz de levantar la economía y el tejido industrial; aparte de no hacer prácticamente ninguna infraestructura salientable; aparte de no proteger la naturaleza y promover un modelo forestal suicida; aparte de no defender nuestra identidad y nuestro patrimonio … aparte de no hacer todo esto en 11 años, ¿qué más no ha hecho por nosotros Feijóo? Sin duda merece nuestro voto más que los romanos.

Tal y como asegura una campaña que hemos visto por las calles de Santiago estos días, los gallegos tenemos mucho que agradecer a nuestro presidente fake. Le podemos agradecer  que cerrara escuelas y hospitales públicos del rural para sustituirlo todo por plantaciones de eucaliptos. Le tenemos que agradecer también que donde no haya eucaliptos, haya parques eólicos que nos permitan pagar la electricidad a uno de los precios más caros del Estado. Le podemos agradecer de corazón que nos permita vender nuestra leche a 0,30 céntimos el litro, para que después se comercialice a 1,20€. Y sin duda le tenemos que agradecer que donara dos millones de euros a los medios de comunicación afines un mes antes de las elecciones.

Somos gente agradecida los gallegos, de eso no hay duda. Y también nos gusta autofagocitarnos. De ahí sacaron Os Resentidos lo de Galicia canibal. O no…