La historia de la tortuga más longeva del mundo ha llegado a su fin a los 344 años. El animal, que vivía en el palacio del rey tradicional de la ciudad de Ogbomoso, Oba Jimoh Oyewunmi, no pudo superar una enfermedad debido a su avanzada edad.

De nombre Alagba, que significa «El anciano», la tortuga fue trasladada a este palacio en el año 1770 y, debido a su delicado estado de salud, en los últimos tiempos contaba con dos asistentes en exclusiva para su cuidado.

Además, era un importante reclamo turístico y recibió visitas de curiosos y amantes de la naturaleza hasta sus últimos días de vida. El animal será disecado para que los turistas puedan seguir visitándola en el palacio.