La familia del australiano Brenton Tarrant, acusado de asesinato por la masacre del viernes en Nueva Zelanda, que se saldó con 50 muertos, se encuentra «devastada», dijo anoche su tío a la televisión de su país.

«Lamentamos mucho por las familias por los fallecidos y los heridos. No puedo pensar en nadie que esté más destrozada que ellos en este mundo», expresó Terry Fitzgerald en una entrevista exclusiva con el canal 9 de la televisión australiana.

Tarrant es el presunto autor del ataque indiscriminado con armas semi-automáticas contra centenares de musulmanes que oraban dentro de dos mezquitas de la ciudad de Christchurch que además dejó más de una treintena de heridos, de los cuales doce se encuentran graves.

El tío de este australiano de 28 años relató que cuando vio a través de los medios la masacre atribuida a Tarrant, pensó: «esto no está bien…es irreparable».

Por su lado la abuela de Tarrant, Marie Fitzgerald, de 81 años, relató que cuando éste estudiaba en el liceo de la localidad de Grafton, a unos 500 kilómetros al norte de Sídney, «pasaba la mayor parte de su tiempo jugando en el ordenador» y «no creo que pensara en tener novias».

Tras la muerte del padre de Tarrant por cáncer en 2010, éste viajó a Europa, lo que a opinión de su abuela, lo «cambió completamente».

El canal ) también informó que la madre y hermana de Tarrant han sido trasladadas a otra vivienda en un lugar no determinado de Australia y están bajo fuerte resguardo policial.

Tarrant, quien se cree que planeó el ataque durante dos años mientras residía en Nueva Zelanda, retransmitió durante 17 minutos en vivo el primer ataque a la mezquita de Al Noor.

Facebook indicó el domingo que durante las primeras 24 horas posteriores al atentado se retiraron 1,5 millones de vídeos en todo el mundo, 1,2 millones de los cuales fueron bloqueados cuando eran cargados.

Hoy está previsto que un hombre de 22 años, que fue detenido el día del ataque, comparezca ante un tribunal de Christchurch acusado de violar la Ley de Filmaciones de Vídeos y Publicaciones, aunque la la Policía neozelandesa aclaró la víspera que no se cree que esta persona esté directamente vinculada con la masacre.