Alberto Núñez Feijóo, Francisco Conde y Miguel Arias Cañete durante su visita a las nuevas instalaciones de Norvento en Lugo / Xunta de Galicia

El Presidente de la Xunta ha afirmado este lunes, en la inauguración de las nuevas instalaciones de Norvento Energía en el polígono de As Gándaras Lugo que “Galicia seguirá apostando por la economía verde para situarse en la vanguardia del crecimiento económico, del bienestar y del respeto por el medio ambiente“.

A pocos días de su visita y aval a la central térmica de Endesa en As Pontes, considerada como la más contaminante del Estado, Alberto Núñez Feijóo ha incidido en que “el crecimiento económico no es incompatible con la generación de energías limpias”, resaltando que “Galicia está presente ya en el reto de la economía verde”. Y todo mientras ha demostrado su apoyo decidido a proyectos tan polémicos y socialmente rechazados como el de la mina de Touro, la propia central térmica de As Pontes, las actividades de la papelera Ence en la ría de Pontevedra, o los proyectos eólicos Mouriños y Pena Forcada-Catasol II que Gas Natural Fenosa pretende instalar en la Costa da Morte coruñesa.

En su visita, se jactó de las previsiones de la compañía de instalar 8 nuevos parques eólicos entre Lugo y Pontevedra, 7 de los cuales han sido declarados de especial interés gracias a la denominada Ley de fomento de la implantación de iniciativas empresariales, ampliamente rechazada por la sociedad gallega y más conocida como “Ley de Depredación de Galicia“.

Durante el recorrido, estuvo acompañado por el Conselleiro de Industria Francisco Conde y por el comisario europeo de Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete, el mismo que en 2014 desató la polémica por su vinculación con las petroleras Petrologis Canaria y Petrolífera Dúcar, ambas fundadas por la familia de su mujer, y de la que el actual comisario posería el 2,5% de las acciones. Sin embargo, lejos de acabarse la polémica, al poco tiempo se supo que su cuñado, Miguel Domecq, controlaba desde 2007 la firma holandesa Havorad BV, radicada en paraísos fiscales y que controlaba el 45% de las dos petroleras. Cañete continuó haciendo negocios con esta empresa pantalla sin advertir del posible conflicto de intereses a la UE.

 

 

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