La violencia de género y su abordaje desde las instituciones se han convertido en uno de los temas centrales de la precampaña electoral de cara al próximo 23 de julio. Los discursos tanto de la derecha como de la izquierda están generando un intenso debate, y las voces feministas están siendo las más críticas con las posturas del Partido Popular y Vox.

Mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defiende que «el feminismo trasciende lo ideológico» porque se trata de una cuestión de derechos humanos, persisten las discrepancias y distancias entre el PP y Vox. Esta situación se enmarca en la constitución de los ayuntamientos en todo el país, donde se han pactado coaliciones entre ambas formaciones.

El pasado lunes, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, avivó la polémica al señalar: «En Valencia el número uno y candidato a la presidencia de la Generalitat obtiene un 12% y nosotros les decimos que no podemos firmar nada con alguien que está condenado por violencia verbal. ¿Hace 20 años? Es verdad. ¿Es un catedrático de Derecho Constitucional? Es verdad. ¿Ha cumplido la sanción? Es verdad. Tuvo un divorcio duro y conllevó un abuso verbal hacia su exmujer», refiriéndose al candidato de Vox en la Comunidad Valenciana, Carlos Flores Juberías, quien ha sido condenado por violencia machista y violencia psicológica habitual.

Feijóo enfrenta duras críticas feministas por minimizar la violencia de género
Feijóo enfrenta duras críticas feministas por minimizar la violencia de género

Estas declaraciones generaron reacciones tanto políticas como sociales, especialmente en las redes sociales, donde se han recibido críticas. La Federación de Mujeres Jóvenes, en conversaciones con El Plural, considera que calificar una sentencia como la del candidato de extrema derecha como un «divorcio duro» es blanquear la violencia de género es blanquear la violencia de género y un error que perpetua el machismo.

Por su parte, Vox ha manifestado posturas controvertidas en relación a la violencia de género. El número dos del partido, José María Llanos, afirmó que la violencia de género no existe, y esta postura fue respaldada por el líder nacional de la formación, Santiago Abascal, quien considera que el género es una concepción ideológica. Vox utiliza el término «violencia intrafamiliar» en lugar de violencia de género, lo cual ha sido objeto de críticas y ha generado debates en los pactos de gobierno a nivel local y autonómico.

En este contexto, ya se ha prometido la eliminación de las concejalías de Igualdad en aquellos municipios y ciudades donde gobiernan el PP y Vox, siendo reemplazadas por concejalías de Familia o asignando sus competencias a otros departamentos de carácter social.

Esta medida ha sido objeto de críticas por parte de la Federación de Mujeres Jóvenes, que considera que eliminar recursos institucionales en materia de igualdad invisibiliza la violencia de género.

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