La primera visita de Felipe González a El hormiguero ha dejado frases que definen el poco socialismo que destila el ex presidente. Tras abordar el tema del día, la concesión del indulto a los condenados del procés, de la que no se mostró partidario al contrario que el PSOE y haciéndole, como en otras ocasiones, flaco favor a su partido, pasaron a comentar otros temas de actualidad.

«¿Se le puede atribuir a las primarias la baja calidad de los líderes de la clase política?», le preguntó Motos. El expresidente respondió que «no sé, si uno quiere dedicarse a la política como servicio público, lo primero que tiene que saber es que quien cree que solo sirve para ser diputado o alcalde probablemente tampoco sirva para eso».

Pero una frase de Isidoro ha llamado especialmente nuestra atención: «Lo que voy a decir será un escándalo, pero en España la política está terriblemente mal pagada», aseguró el invitado. Pablo Motos, siempre servil ante el poder político, señaló que opinaba igual. González justificó su afirmación: «En comparación con cualquier país, no es serio».

Dos millones de euros en sueldo vitalicio

Llama la atención estas declaraciones de González cuando en 2020 logró acumular alrededor de dos millones de euros por la paga vitalicia, un sueldo de por vida que estableció durante su mandato y que no necesita ser justificado.

Incluso es más llamativo pensar que esa paga vitalicia fue creada por el propio González en 1992, a través del Real Decreto 405/1992, de 24 de abril. Antes de este decreto, los presidentes solo tenían derecho a recibir un sueldo durante cuatro años. La dotación se encuentra recogida como «gastos de oficina, atenciones de carácter social y, en su caso, alquileres de inmuebles» en la legislación. El propio González rechaza considerar la paga como una “pensión” y recalca que se trata de una “asignación para gastos de alquileres y oficinas”.

La suma que lleva acumulando desde 1996 (año en que abandonó la Presidencia del Gobierno) llegó en 2020 a los 2.072.803,61 euros. Desde la creación de esta dotación, el Estado se ha gastado más de 6,7 millones de euros en dotaciones a expresidentes. Los ya fallecidos, Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo llegaron a percibir cada uno de ellos más de un millón de euros [teniendo en cuenta el cambio de divisa de pesetas a euros].

González ha combinado esta dotación con su puesto de diputado en el Congreso desde el 1996 hasta 2004 y con otros cargos oficiales y en empresas privadas, como el de consejero en Gas Natural-Fenosa, por lo que la cantidad aumenta significativamente.

 

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