La exvicepresidenta del Gobierno español María Teresa Fernández de la Vega (2004-2010) afirma a Efe que si bien hay que esperar aún «muchas trabas del patriarcado», como las que impiden que la lengua sea inclusiva con las mujeres, más pronto que tarde España tendrá una presidenta.

«El movimiento de las jóvenes está ahí empujando con brío y esa es la mayor satisfacción que yo tengo, ver a las jóvenes que empujan y ya no van a permitir todo lo que hemos venido sufriendo ya a lo largo de la historia», cuenta la jurista y política a su paso por la ciudad argentina de Córdoba, donde participa de la octava edición del Congreso Internacional de la Lengua Española.

En una charla sobre los cambios que se están dando en el mundo a favor de la mujer, y que a su juicio todavía deben llegar al modo de hablar y escribir, la que fuera la primera vicepresidenta de España durante el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero insiste en que para ver un nombre femenino en lo alto de la política nacional aún hay que superar «muchas trabas del patriarcado».

Y es que para las elecciones generales del próximo 28 de abril, una vez más, ninguno de los grandes partidos con opciones de llegar al Palacio de la Moncloa ha presentado a una candidata, por lo que se aleja la idea de que haya una mujer por primera vez en la jefatura del Ejecutivo.

«Pero todo va llegar y estoy segura que pronto, más pronto que tarde», remarca Fernández de la Vega, de 69 años y presidenta desde julio pasado del Consejo de Estado, el supremo órgano consultivo del Gobierno de España.

Un cargo que hasta su llegada tampoco había ocupado una mujer.

«Yo he tenido el privilegio de ser la primera vicepresidenta y siempre dije que si estaba allí no era por mi mérito, sino por la historia de tantas mujeres y movimientos feministas que antes que yo habían estado luchando para que yo pudiera estar allí», subraya.

La mano derecha de Rodríguez Zapatero durante seis años, en los que también fue ministra de la Presidencia y portavoz del Gobierno, reconoce la «responsabilidad» y el «honor» de haber sido la primera, pero insiste que a ella solo le tocó estar «en el momento adecuado y momento oportuno».

Convencida de la necesidad de romper «techos de cristal», agrega que siempre se pueden cambiar las cosas con «compromiso, perspectivas y trabajando mucho», teniendo claro que los avances «no tienen marcha atrás».

En el Congreso de la Lengua que se celebra en Córdoba, la cita más importante en torno al idioma español, Fernández de la Vega participó de un panel en el que se habló del denominado lenguaje inclusivo, con el que se pide adaptar el modo de hablar y escribir para atender la perspectiva de género.

En Argentina, el «todes» o «nosotres», y en España el «todos y todas» o «nosotros y nosotras». Iniciativas que surgen y que la política española considera son la evolución de la propia sociedad.

«No seré yo quien ponga límites a la lengua, que es la expresión de lo que la sociedad quiere. Más allá de que podamos exigir rigor, las lenguas evolucionan», sentencia.

A pesar de reconocer que el español está «en plena madurez» y «une a los pueblos», insiste en seguir trabajando para que en ella pueda reconocerse todo aquello a lo que representa.

«Porque la lengua española representa a millones de hispanohablantes. Y hoy todavía no podemos decir que a pesar de ser una lengua universal sea completamente inclusiva, porque ni esta ni ninguna es inclusiva del todo», cuenta la jurista.

«Y ahí yo siempre hago el reclamo de la llamada a la inclusión desde la perspectiva de genero. Las lenguas reflejan la cultura, un modelo determinado y todavía vivimos en un mundo globalizado fundamentalmente patriarcal», agrega rotunda.

Sobre cómo podrían hacerse los cambios, Fernández de la Vega anima a que lingüistas y Academias trabajen con la ciudadanía y con los movimientos sociales para que la lengua no se quede atrás en los avances y se lleve a cabo un proceso de integración de la igualdad.

Consultada por cómo le gustaría ser recordada, no da rodeos: «Siempre he tratado de estar a la altura, siempre he considerado que era una responsabilidad (lo que hacía). Lo intento hacer con humildad pero con compromiso, con fuerza y con ganas».

Para terminar una entrevista en la que rechazó tratar asuntos de la actualidad política nacional, Fernández de la Vega se mostró tajante acerca de si se ve de nuevo compitiendo electoralmente por un puesto en la cúpula del Gobierno.

«Ahora estoy en otra etapa», asevera, aunque… «nunca se sabe», concluye.