Cynthia Duque Ordoñez

Si las dunas del desierto de los faraones pudieran hablar,
sus arenas no callarían,
lo que muchos parecen querer olvidar.

Un coloso de la historia de la humanidad parece haber olvidado que antaño fue la cuna de la civilización, como si los siglos de ocupación occidental hubieran cumplido su objetivo: someter al pueblo hasta hacerlo sumiso y callado; pero solo es la apariencia de gobernantes imberbes que no brillan a la sombra de aquellos que restauraron el esplendor de sus tiempos lejanos, casi olvidados, en los que Egipto era el faro cultural y científico del mundo conocido.

«¡Podéis matar a Gamal! ¡El pueblo egipcio cuenta con cientos de Gamales que se alzarán y os mostrarán que más vale una revolución roja que una revolución muerta!». Estas fueron las primeras palabras públicas que el líder egipcio dijo tras sufrir un atentado del cual salió ileso.

Crónicas de una muerte anunciada
Gamal murió, pero el Nasserismo perduró. Algunos cuentan que fue asesinado igual que Yasser Arafat, lo cierto es, que tras una mediación en el Septiembre Negro jordano -la sangrienta guerra civil entre el ejército hachemita y los fedayin palestinos de la OLP-, sufrió un infarto el día 28 de septiembre de 1970.
El 27 de septiembre de 1970 consiguió, en El Cairo, que el rey Hussein de Jordania y Yasser Arafat firmaran un cese de hostilidades. Algunas fuentes apuntan que para evitar la consolidación de un Estado palestino, Nasser, al igual que luego lo sería Arafat, fue envenenado.
Fue un líder forjado en las movilizaciones estudiantiles contra la ocupación colonialista británica y francesa, en las trincheras de Yemen y la guerra contra el Sionismo en su juventud. Su carácter idealista era reseñable desde su adolescencia, pero presenciar el éxodo masivo de palestinos tras el primer golpe asestado por el Sionismo a Palestina, conocido como el “Genocidio de Nakba” supuso que su agenda internacional como presidente estuviera marcada por la búsqueda incansable de paz para Palestina, una paz que solamente viene de la mano de la expulsión del Sionismo de todos los territorios palestinos ocupados.
Nasser es uno de los hombres revolucionarios y socialistas más importantes del siglo XX, aunque no tan leído y estudiado como Ernesto Guevara de la Serna o Vladímir Lenin. África siempre ha estado menospreciada, de ahí que otros revolucionarios africanos como Thomas Sankara tampoco sean tan estudiados en Occidente.
Su aportación a la historia fue la configuración del mapa geoestratégico de Oriente Medio de la segunda mitad del siglo XX con su apoyo a las revoluciones nacionalistas-árabes y socialistas de Libia o Siria, así como impulsar la idea de que los recursos del país pertenecen a todo el pueblo. Esta idea unió a todos los árabes contra la ocupación colonial de sus instituciones, de sus recursos y tierras. Supuso la nacionalización de la tierra cultivable, que en Egipto representaba el cinco por ciento y estaba en manos extranjeras, y pasó a otorgarse para su cultivo a los campesinos que anteriormente vivían en una situación de servil sumisión y servicio al dueño de la tierra. Para abastecer de regadío los cultivos y aumentar la tierra cultivable se construyó la Presa de Asuan y nacionalizó el Canal de Suez.

Nasser llega a Alejandría después de expulsar a los británicos en octubre de 1954.

Filosofía de la Rebelión
El pasado 26 de julio se cumplían 62 años desde que Gamar Abdel Nasser en 1956 nacionalizara la explotación del Canal de Suez. ¿Qué importancia tuvo en su momento y cuál tiene en nuestros días?
Egipto llevaba desde el año 525 a.C., cuando fue invadido por el Imperio Persa, sin ser libre de trazar su propio destino hasta la proclamación de la República en 1953. No sería justo analizar la Revolución si antes no se analizan los hechos que la empujaron. En 1882 existía una importante presencia británica y francesa en el país, sin embargo, políticamente el Khedive otomano era el máximo gobernante en Egipto designado por el Sultán. El Khedive gobernada con mano de hierro, como un auténtico tirano, y era repudiado por la ciudadanía. Sus atracos y vínculos económicos con las potencias imperialistas occidentales en contra de los intereses del pueblo le valió para ganarse una fuerte presión nacionalista dentro del país. El Imperio Británico en defensa de sus intereses invade el Canal de Suez y a fuego acalla al pueblo egipcio.
Egipto fue dirigida desde entonces por cónsules británicos hasta el estallido de la I Guerra Mundial, momento en el cual Gran Bretaña instaura la ley marcial y convierte a Egipto en su protectorado, rompiendo sus vínculos con el Imperio Otomano (su enemigo en dicha guerra), aunque en voz baja el pueblo egipcio soñaba con aquello que empezó a rozar con sus dedos: la libertad.

“En nombre de la libertad, en nombre de la dignidad y en nombre de Egipto” nASSER

En el marco de una monarquía corrupta, económicamente dirigida desde Londres y ante el descontento social, en 1952 surge el movimiento de los Oficiales Libres (Zobat el Ahrar), del cual, Nasser y Muhammad Neguid fueron sus principales promotores. Era un movimiento militar y socialista de corte nacionalista árabe que pugnaba la unión de todos los pueblos árabes en base a sus lazos culturales (panarabismo) y no religiosos contra la ocupación occidental de África con el fin de consolidarse en un único país. Su lucha contra el colonialismo consiguió la entrada del país en una República laica, defensora del socialismo y de la independencia de los pueblos árabes a través de una nueva política que sirvió de inspiración al Partido Socialista Tunecino Destouriano, a Khadafi en el 1969 o a Jaafar al Numeiry (Sudán) entre otros.
El sueño de Nasser estaba incompleto sin una unión política de los Estados árabes, de ese modo nació en 1958 los Estados Árabes Unidos que aglutinaba a Siria, Yemen del Norte y Egipto. La unión política se mantuvo hasta 1961, aunque hoy en día muchos seguimos defendiendo la creación de una república árabe laica que permita el crecimiento y la autonomía de Oriente Medio, porque estando fragmentados son presas fáciles de las guerras imperialistas.


El movimiento de los Oficiales Libres compartía con otros movimientos socialistas la unidad de los pueblos oprimidos por encima de las fronteras artificiales y las rencillas entre hermanos que crea el imperialismo para el mejor expolio de los territorios colonizados o en vías de serlo; el reparto de la tierra agrícola entre los campesinos; la construcción de escuelas como forma de lucha activa contra la pobreza, sobre todo femenina y rural, que parecían endémicas; la construcción de la Presa de Asuan; la nacionalización de la explotación del Canal de Suez; y promover un aumento de la cultura entre el pueblo sobre el sentimiento religioso.
La nacionalización del Canal de Suez consolidó el liderazgo de Nasser en su política interior y lo convirtió en el titán del nacionalismo árabe. La entrada al patrimonio público del Canal desencadenó la Guerra del Sinai en la que participaron Gran Bretaña y Francia -defendían poseer derechos de usufructo sobre el Canal- y por supuesto el virus sionista -Israel-, sin embargo, la intervención de la una primitiva UE y de la URSS frenaron las hostilidades.
La decisión que motivó la nacionalización de la explotación del Canal de Suez surgió ante la negativa del Banco Mundial de financiar la Presa de Asuan. El Canal de Suez es aun hoy el más grande del mundo con sus 190 kilo metros de largo y 22 metros de profundidad. Es una de las principales fuentes de ingresos de Egipto.

Esta vez mi reflexión final es sobre la lucha entre la razón y la religión, es la guerra eterna de la oscuridad frente a la luz. Durante los últimos años un enemigo, de Egipto principalmente, los Hermanos Musulmanes, ha tratado de imponer su interpretación extremista del Islam a todo el pueblo árabe, sin embargo, hoy se enfrentan a penas capitales por golpistas y terroristas, por plagar de inseguridad y dolor un país tan bello como Egipto. Enemigos del progreso, cuya ambición política y económica disfrazaban de doctrina religiosa, de la misma manera que lo hace el Daesh o Israel. Estos enemigos de la paz social fueron financiados por Gran Bretaña para derrocar a Nasser, pero no lo consiguieron. A continuación os dejo uno de sus discursos de 1958 en el que denuncia el radicalismo de este grupo terrorista y en el que se reía de ellos por querer imponer a las mujeres egipcias el uso del velo.

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