El presidente ultraderechista Jair Bolsonaro decidió este viernes, por fin, que puede enviar militares a la Amazonia para ayudar a contener la destrucción del mayor bosque tropical del mundo, que registró hasta el día 20 de agosto 1.000 focos de fuego por día.

Bolsonaro está expuesto ante el mundo tras su desastrosa gestión del desastre. En esta semana culpó a las ONG por los focos de fuego en la Amazonia y acusó, también, al presidente de Francia, Emmanuel Macron, de tener “mentalidad colonialista” por su propuesta de tratar la cuestión amazónica. Macron calificó la situación de la Amazonia como una “emergencia internacional” en el ámbito del G7.

Entre tanto, Finlandia, a cargo de la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE), condenó la destrucción de la Amazonia y llamó al bloque a restringir las importaciones de carne vacuna. Brasil es el mayor exportador mundial, por lo que se trata de una medida de presión para que el mandatario haga todo lo que esté en su mano para luchar contra el fuego. El ministro de Finanzas del país nórdico, Mika Lintila, ha pedido a la UE que “revise urgentemente la posibilidad de prohibir las importaciones de carne de res brasileña”.

La Amazonia tuvo hasta el 20 de agosto 23.000 focos de incendio.

El primer ministro de Finlandia, Antti Rinne, también calificó la situación en la Amazonía como “extremadamente grave” y sugirió que la UE tomará medidas pronto.

Me puse en contacto con la Comisión Europea ayer por la noche”, dijo Rinne en un comunicado emitido el viernes, «y espero que la UE tome medidas hoy. El Gobierno finlandés está siguiendo los acontecimientos muy de cerca«.

Según datos del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), un organismo estatal cuyos datos fueron cuestionados por Bolsonaro, la Amazonia tuvo hasta el 20 de agosto 23.000 focos de incendio. El número es menos de la mitad del récord registrado en el 2005, con 51.457 focos, con la diferencia de que este mes no presentó un clima extremamente seco, lo que contribuye a esparcir los incendios.

Por esa razón, organizaciones ambientalistas como WWF Brasil y Greenpeace afirman que el fuego es provocado intencionalmente para deforestar la selva. En la región, según distintas mediciones, el corte de árboles creció entre 66% y 278% en julio.

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