El atardecer comenzaba, como ya es costumbre, con identificaciones y registros por parte de la policía a los asistentes a la cuarta convocatoria a las movilizaciones que han emergido tras la detención de Pablo Hasel.

Cada día, el dispositivo de antidisturbios desplegado se hace latente desde horas antes.

La movilización, cerca de las ocho de la tarde comenzaría a moverse desde Plaza Universitat, hasta Plaza Urquinaona para, posteriormente, bajar por Vía Laietana, donde comenzaron los primeros choques con la policía, aunque leves. Fue una noche más de alboroto que de disturbios.

Una vez en Pla de Palau, colindante a la estación de Francia, ardería la primera gran barricada.

Momento en el que, mientras el grueso mayúsculo de los manifestantes se congregaba en el centro de la plaza para cantar rap, otros aprovecharon para destrozar las sedes del BBVA, Santander y La Caixa.

Poco después se retomaría la andanza, aún sin más que algunas provocaciones por ambas partes en Arc de Triomf. La movilización se iría disgregando y dispersando por los kilómetros recorridos.

Las cosas fueron relativamente pacíficas, o al menos todo lo que pueden serlo estas jornadas de altos vuelos, hasta que se comenzó a descender por la Rambla, donde los antidisturbios comenzarían a realizar algunas tentativas de carga y disparos con balas de FOAM, para inmediatamente retirarse.

En estas, se produjeron enfrentamientos entre un grupo de manifestantes y los antidisturbios de la Guardia Urbana.

Pero la noche estaba «muerta» de antemano. A la espera de otra jornada tensa el fin de semana, turistas y el lado más ‘cool’ de la ciudad estos días (y otros tantos) combativa aparecieron por las calles.

Mientras, pequeños reductos se dirigían hacia el Raval y Ciutat Vella, para continuar con leves destrozos mientras seguían huyendo de los antidisturbios.