Este domingo, Francia ha aprobado el pasaporte de vacunación, que solo permitirá el acceso a lugares públicos cerrados como bares, restaurantes, museos, cines o transportes interregionales a las personas que hayan completado su pauta de vacunas.

Este pasaporte de vacunación, en el que debe figurar el historial completo de vacunación contra la COVID-19 (incluida la última dosis), sustituye el certificado COVID vigente desde el verano, con el que se admitía también una prueba negativa para entrar a lugares públicos cerrados.

Solo quienes tengan una pauta de vacunación completa con tres dosis, dos dosis con un certificación de curación de la enfermedad en los últimos seis meses, o dispongan de una exención médica de la vacuna, podrán entrar en cines, teatros, museos, grandes centros comerciales, cafés, bares, restaurantes, salas deportivas y transportes públicos de media y larga distancia.

La posibilidad de presentar un test negativo para entrar a estos establecimientos, se mantiene para aquellas personas que aún no han recibido la dosis de refuerzo y para la población que no se ha vacunado mientras la ley no entre en vigor.

Francia aprueba la ley que limita el acceso a locales de ocio y restauración de los no vacunados / Imagen: Thomas Samson (AFP)
Francia aprueba la ley que limita el acceso a locales de ocio y restauración de los no vacunados / Imagen: Thomas Samson (AFP)

Además, el pasaporte de vacunación solo se aplicará a las personas mayores de 16 años, mientras que los menores de entre 12 y 15 años podrán seguir presentando el certificado covid. Para los menores de entre 5 y 11 años, cuando haya un desacuerdo entre sus progenitores sobre su vacunación, bastará la voluntad de solo uno de ellos para inmunizarles.

La Asamblea Nacional restableció el principio, que había sido eliminado por el Senado, de que las empresas de los sectores afectados puedan pedir un documento de identificación con fotografía de las personas sospechosas de llevar un documento que no sea suyo.

«Fastidiar» a los antivacunas

Esta medida forma parte del objetivo del presidente, Emmanuel Macron, de «fastidiar» a los antivacunas. «Lo vamos a seguir haciendo hasta el final» afirmó el presidente en una entrevista en «Le Parisien», en referencia a los cinco millones de franceses sin vacunar.

La ley ha sido aprobada por la Asamblea Nacional con 215 votos a favor, 58 votos en contra y 7 abstenciones y, aunque ya debería haber empezado a funcionar, entrará en vigor a finales de la semana que viene, tras un previsible paso por el Consejo Constitucional para una última validación de sus condiciones, como ha avanzado la oposición.

El ministro de Sanidad francés, Olivier Véran, señaló en su cuenta oficial de Twitter que con este certificado «Francia se dota de una herramienta para proteger a sus ciudadanos».

Con la variante ómicron causando más de 300.000 casos diarios y siendo los no vacunados la gran mayoría de los enfermos graves de covid, el Gobierno había acelerado la presentación del proyecto de ley con el objetivo de que entrara en vigor el sábado 15 de enero, pero se retrasará varios días debido a que los diputados socialistas anunciaron que presentarán un recurso al Consejo Constitucional para “garantizar las libertades fundamentales”.

Sanciones

La nueva ley contempla sanciones para aquellas personas que presenten un certificado COVID falso. En este caso, las sanciones podrían ir desde los 75.000 de multa hasta un máximo de cinco años de prisión. Sin embargo se prevé una “amnistía” si la persona sorprendida se vacuna en un plazo de treinta días.

Los actuales pasaportes sanitarios de quienes tengan solo dos dosis caducarán cuando se cumplan siete meses desde la administración de la segunda, salvo que la persona haya pasado la enfermedad en los seis meses previos.

Se calcula que unos 560.000 pasaportes dejaron de ser válidos el sábado, aunque no se sabe cuántas personas de ese grupo se habían vacunado o no pudieron hacerlo porque se contagiaron recientemente.

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