Francia se convertirá en el primer país en Europa en introducir un impuesto a los gigantes tecnológicos como Google, Facebook y Amazon.

En la actualidad, estas empresas, muchas estadounidenses, explotan un vacío en la legislación tributaria global. Los gigantes de la tecnología pueden abrir sus oficinas centrales en países de bajos impuestos, donde declaran la mayoría de sus ganancias, reduciendo así sus saldos fiscales.

El proyecto de ley aprobado llega un día después de que la Casa Blanca ordenara una investigación sobre el plan de Francia para imponer impuestos a las grandes compañías de internet, advirtiendo que el impuesto podría discriminar a las compañías estadounidenses. La medida significa que Estados Unidos podría terminar imponiendo aranceles como represalia a los productos franceses.

Bajo la nueva ley en Francia, unas 30 empresas, la mayoría estadounidenses, tendrán que pagar. Firmas chinas, alemanas, españolas y británicas también quedarán afectadas.

El impuesto supone un 3% sobre los ingresos locales de las grandes empresas tecnológicas. Se trata de gravar el total de las ventas en Francia, en lugar de las ganancias. Establece que cualquier compañía con ingresos de más de 845 millones de dólares, de los cuales por lo menos 28 millones de dólares son generados en Francia, tendrían que responder a obligaciones fiscales.

La medida va dirigida a empresas tecnológicas que ponen a otras compañías en contacto con los usuarios , a la publicidad digital y a la venta de datos con fines publicitarios. Este nuevo impuesto se aplicaría retrospectivamente a partir de comienzos de 2019 y se espera que genere unos 450 millones de dólares ese año.

¿Por qué es necesario gravar a las empresas tecnológicas?

Los ministros de Finanzas del G20 apoyaron ampliamente, el mes pasado, un plan desarrollado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos para revisar las normas de impuestos corporativos globales y abordar los desafíos en la tributación de las empresas digitales.

La Comisión Europea estima que las empresas tradicionales enfrentan obligaciones impositivas de 23% sobre sus ganancias dentro de la UE, mientras que las empresas de internet típicamente pagan entre 8% y 9%.

El plan del Reino Unido, anunciado en octubre, aplicaría un impuesto del 2% a los servicios digitales vendidos por compañías rentables con ingresos globales anuales de al menos 500 millones de libras esterlinas (US$ 627 millones). Se implementaría en abril de 2020.

¿Y España?

España ha sido uno de los países que más ha apoyado la ‘tasa Google’ o impuesto GAFA a las grandes tecnológicas. Tras ser bloqueado en el seno de la UE, el Gobierno de Pedro Sánchez ha sido uno de sus máximos defensores junto al ejecutivo francés. Sin embargo, el impuesto ha quedado enterrado en el documento ‘España avanza’, con el que el PSOE quiere sentar las bases para la investidura de Pedro Sánchez.

El PSOE habla ahora de que en la presente legislatura quiere «Aprobar la Ley del Impuesto sobre las Transacciones Financieras y promover la creación de la denominada “tasa Google” en el ámbito europeo«.

Las presiones de las grandes tecnológicas es la principal causa de que ahora el Gobierno lo fíe todo a una aprobación comunitaria, que por otra parte ahora no parece estar entre las máximas prioridades de la Comisión y del Parlamento Europeo.

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