El próximo domingo 31 de octubre, deberemos retrasar una hora nuestros relojes para adaptarnos al horario de invierno. Y es que España, con excepción de Canarias, tiene un huso horario que no le corresponde, debido al cambio que realizó Francisco Franco en 1940, cuando adelantó sesenta minutos el horario de España.

Los españoles habían vivido acorde con el horario del meridiano de Greenwich y, a partir de ese momento, los relojes estuvieron en sintonía con la hora que Alemania había impuesto en todos los territorios ocupados (GMT+1:00).

La orden emitida por Francisco Franco decía: «Considerando la conveniencia de que el horario nacional marche de acuerdo con los otros países europeos, y las ventajas de diversos órdenes que el adelanto temporal de la hora trae consigo. Dispongo: 1- El sábado 16 de marzo, a las veintitrés horas, será adelantada la hora legal en 60 minutos».

Sin embargo, algunas fuentes señalan que que la decisión se produjo única y exclusivamente para complacer a Adolf Hitler. Tal y como indica El Plural, en marzo de 1940 la Alemania nazi estaba en su momento más álgido y parecía que los países del Eje se iban a imponer en la II Guerra Mundial. Por ello, Franco decidió abandonar su postura de neutralidad y buscó un acercamiento tanto con el Führer como con Mussolini.

El día en que Franco desfasó el horario español para complacer a Adolf Hitler
El día en que Franco desfasó el horario español para complacer a Adolf Hitler

Pero nuestro país no fue el único que cambió su horario. También lo cambiaron Italia, Reino Unido y Francia, pero al acabar la guerra, la mayoría de países volvieron a marcar la hora que les correspondía por su disposición geográfica, es decir, cambiaron sus relojes de acuerdo con el horario de Greenwich. Sin embargo, Franco se negó a dar marcha atrás y la hora tampoco se cambió tras su muerte, así que España sigue con un huso horario que no nos corresponde, a excepción de Canarias.

Cambios horarios: el último domingo de marzo y el último de octubre

A estas alturas de la película, esa anomalía sigue marcando el día a día de los españoles, lo que implica una hora de adelanto con respecto al sol en invierno y dos en verano, como promedio, y estamos a vueltas con los cambios horarios de verano e invierno y su verdadera eficacia a la hora de aprovechar mejor las horas de luz.

Cada año, el último domingo del mes de marzo, los relojes se adelantan a las 2:00 de la madrugada para marcar las 3:00, con el objetivo de aprovechar mejor la luz diurna por la tarde. Así, la noche tarda más en llegar y se fomenta el ahorro energético. Este horario se estira hasta la madrugada del último domingo de octubre, momento en el que se atrasa la hora para volver al tiempo de invierno.

En 2018, el Parlamento Europeo propuso suprimir los cambios de horario y trasladó la pregunta a la calle. El 84% de los encuestados se mostraron a favor de acabar con esta práctica y, de todos los habitantes de la Unión Europea, los españoles fueron los más tajantes: el 93% no quería volver a tocar su reloj nunca más.

El presidente de la Comisión Europea de entonces, Jean Claude Juncker, pidió a los países que estudiaran esta posibilidad y dio de plazo hasta el 1 de abril de 2021 para que cada uno de los miembros tomará una decisión escogiendo qué horario les beneficiaba más: invierno o verano. Más adelante se valoraría si esta nueva realidad horaria afecta al mercado común.

Si embargo, la pandemia de coronavirus ha generado un retraso en el debate y el tratamiento del proceso de regulación, por tanto, 2021 no será el año en el que dejemos de tocar las manecillas del reloj. De hecho, este 31 de octubre tendremos que volver a ajustar la hora para recibir al invierno.

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