Suenan sirenas con Unicaja y Liberbank, una nueva unión bancaria, y la polémica está servida. Con la fusión entre dos de las seis entidades bancarias más grandes, Bankia y CaixaBank, volvió al debate público el tema del futuro del sistema bancario español. Los sindicatos manifestaron su temor por la posible pérdida de puestos de trabajo (despidos, prejubilaciones) y las asociaciones de consumidores adviertieron de los efectos negativos que la desaparición de una entidad bancaria puede suponer para la oferta de productos y servicios financieros y porque el cierre de oficinas lleva aparejado una mayor exclusión financiera (desiertos financieros), principalmente en las zonas rurales y menos pobladas.

No sirvió de nada: Bankia quedó diluida dentro del banco privado, desapareciendo así cualquier posibilidad de recuperar una parte de la banca pública que habíamos perdido. Decía el catedrático Joan Ramón Sanchis en un artículo en Nueva Revolución que «España se convierte en una anomalía financiera dentro de la Unión Europea: es el único Estado con un solo modelo bancario». Sin embargo, esto no se detiene aquí.

Unicaja y Liberbank, contactos

Unicaja y Liberbank han confirmado este lunes contactos «preliminares» de cara a una posible fusión, sin que, por el momento, se haya adoptado ninguna decisión al respecto. «En relación con determinadas informaciones aparecidas en algunos medios de comunicación, Unicaja y Liberbank comunican que de forma regular analizan posibles oportunidades de inversión u operaciones corporativas que pudieran resultar de interés para todos sus accionistas», ha señalado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

En este sentido, ha confirmado contactos preliminares con Liberbank, con conocimiento del consejo de administración, sin, por el momento, la participación de asesores externos, no habiéndose adoptado al respecto ninguna decisión por Unicaja, que informará al mercado de las eventuales decisiones «relevantes» que adopte.

Un único modelo de banca

Se busca en España un sistema bancario dominado por unas pocas entidades y con un único modelo de banca: gran banca especuladora. Con la desaparición de la banca pública, la práctica desaparición de las cajas de ahorros y la existencia de una banca de proximidad y ética casi insignificante, se sigue fomentando que España tenga un solo modelo bancario, con el riesgo que eso supone.

«Esto dificulta una gestión bancaria con criterios de sostenibilidad y éticos, basados en la creación de valor social y ambiental, en la transparencia y en la buena gobernanza, que son realmente los elementos necesarios para asegurar la estabilidad del sistema bancario español. El camino seguido con las fusiones es exactamente el contrario», señala Joan Ramón Sanchis.