Este sábado 3 de octubre, el Papa Francisco hizo pública la tercera encíclica de su pontificado titulada «Fratelli Tutti» (Hermanos Todos).

En el documento, el pontífice hizo una crítica a la libertad de mercado y el capitalismo e hizo un llamamiento a una política sin corrupción, ineficiencia, mal uso del poder y falta de respeto por las leyes.

Además, abogó por una mayor coordinación para pasar de una política «hacia» los pobres a una política «con» y «de» los pobres.

En abril, el Papa Francisco aseguraba, durante una misa celebrada en la capilla de la residencia vaticana de Santa Marta y retransmitida por streaming, que los cristianos serán juzgados por la forma en la que han defendido a los más necesitados y ha señalado que «defender al pobre no es comunista».

Además el pontífice sostuvo que la sociedad ha interiorizado “la costumbre de ver a lo pobres como un adorno en la ciudad, como si fueran estatuas, parte del decorado”.

El Papa criticó no sólo la “cultura de la indiferencia” sino también el “negacionismo” que llega a borrar su existencia e indicó que indicó que “la gran mayoría son pobres víctimas de las políticas financieras y económicas”.

Este martes, el eurodiputado de Cs y expresident del Govern, José Ramón Bauzá, cargó contra el Papa Francisco y tachó la publicación de la última encíclica como «comunista».

«La encíclica como alegato comunista es una falta de respeto a millones de católicos que cada día mejoran el mundo de manera altruista gracias a la riqueza que genera la libertad económica. Mejor hable de Dios y deje la economía a un lado», escribía el expresident en Twitter.

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha publicado este martes un tuit criticando esta situación: «Si un Papa abraza a un pobre le llaman santo pero si se pregunta por qué lo es le llaman comunista»