El jefe del Ejército argelino, el general Ahmed Gaïd Salah, eludió hoy hablar de la crisis política que atraviesa el país en el primer discurso que pronuncia desde que hace una semana forzara mediante presiones la renuncia del ya expresidente Abdelaziz Bouteflika.

Gaïd Salah, cuya renuncia exigen miles de ciudadanos, se limitó a indicar que el Ejército cumplirá con su obligación de “garantizar el derecho legítimo del pueblo argelino a disfrutar de una total tranquilidad para el presente y el futuro de su país”,

“Para lograr este noble objetivo, y conscientes de nuestro papel como militares, el Ejército seguirá esforzándose al máximo para la promoción permanente, el desarrollo sostenido y la movilización de sus componentes con el fin de garantizar el derecho legítimo del pueblo argelino”, dijo en un discurso en Orán.

Gaïd Salah, viceministro de Defensa y jefe de Estado Mayor desde 2004, se ha convertido en uno de los hombres más influyentes de Argelia, pero también en uno de los principales objetivos del movimiento de protesta, que considera que pertenece a la “mafia del poder” que creció alrededor de Bouteflika.

Su discurso fue criticado hoy por el vicepresidente de la Liga argelina de derechos humanos (LADDH), Said Salhi, para quien el jefe del Ejército “ha dado la espalda al pueblo”.

“Deberá asumir él mismo las consecuencias de este freno a la voluntad popular para el cambio del sistema”, indicó Salhi.

“Las elecciones presidenciales que se organizarán en 90 días por un sistema despreciable para el pueblo solo son un artificio para su supervivencia y su continuidad. Somos especialmente pacíficos, sigamos nuestro camino”, declaró.

El Parlamento y el Senado argelinos certificaron este martes la renuncia del Bouteflika y cedieron la jefatura interina del Estado al presidente de la Cámara alta, Abdelkader Bensalah, un hombre muy próximo al expresidente que tiene 90 días para convocar nuevas elecciones.

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