Fue investido presidente regional hace casi un año, tras la dimisión de Cristina Cifuentes, y ahora Ángel Garrido prepara su desembarco en la Unión Europea como parlamentario después de que el PP decidiera no optar por él como candidato para la Comunidad de Madrid.

Según ha anunciado este lunes el líder del PP, Pablo Casado, Garrido formará parte de la lista del Partido Popular para las elecciones europeas del 26 de mayo, a la cabeza de la cual irá la portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat.

El Parlamento Europeo era junto con el Senado uno de los destinos que sonaban con más fuerza para Garrido, que finalmente dará el salto a la UE tras años de carrera política centrada en Madrid.

Una carrera que tuvo como momento cumbre su investidura como presidente de la Comunidad el pasado 18 de mayo con el apoyo del PP y Ciudadanos.

Previamente, había estado ejerciendo como presidente en funciones tras la dimisión de Cristina Cifuentes después de semanas de polémicas por las irregularidades de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos y la publicación de una información en la que se le atribuía un supuesto hurto en un supermercado en 2011.

Como presidente de la Comunidad, Garrido se propuso culminar «con rigor» y «huyendo de personalismos» el proyecto comenzado por Cifuentes, a la que considera una «gran amiga» y en cuya inocencia sigue confiando, pese a su procesamiento en el denominado caso máster.

El PP confió en Garrido frente a otros posibles candidatos para suceder a Cifuentes en la Presidencia, pero el pasado mes de enero lo descartó como cabeza de lista para la Comunidad de Madrid al optar por Isabel Díaz Ayuso, muy próxima al líder del PP, Pablo Casado.

Pese a ello, Garrido -que en las primarias para la dirección del PP apoyó a María Dolores de Cospedal- señaló que seguiría trabajando como presidente hasta el último día «con la misma ilusión».

La intensa presencia mediática de Ayuso desde su designación no eclipsó la labor de Garrido, que en los últimos meses de su mandato ha tenido que hacer frente al conflicto con los taxistas, una de la grandes crisis de su Gobierno, de la que salió muy reforzado como figura política por su firmeza.

Garrido (Madrid, 7 de abril de 1964) empezó a adquirir notoriedad pública desde que asumió su función de portavoz del Gobierno tras las elecciones regionales de 2015, al convertirse en la mano derecha de Cifuentes, que entonces era una de las figuras con mayor proyección del PP.

Además de ser portavoz, Garrido ejerció como consejero de Presidencia y Justicia, lo que le convertía en el segundo hombre más poderoso del Ejecutivo madrileño tras Cifuentes.

Entre sus responsabilidades destacaba también la presidencia del Canal de Isabel II en una etapa muy complicada para la empresa pública madrileña, epicentro de las investigaciones del caso Lezo por las compras supuestamente fraudulentas de empresas en América Latina durante gobiernos anteriores.

Ingeniero de Minas por la Universidad Politécnica de Madrid, Garrido empezó a trabajar en la empresa privada, en el sector de la logística.

Su carrera política comenzó en el ámbito municipal en 1995, como concejal y portavoz del grupo popular en el madrileño municipio de Pinto.

Desde 1999 fue concejal presidente de los distritos de Villa de Vallecas (donde vivió durante años), Latina, Chamberí, Usera y Retiro, hasta su nombramiento en 2011 como presidente del Pleno del Ayuntamiento de Madrid.

Ejerció este cargo hasta junio 2015, cuando fue elegido diputado del PP en la Asamblea de Madrid y pasó a formar parte del Gobierno de la Comunidad.

A nivel orgánico, su gran salto llegó también de la mano de Cifuentes que, al convertirse en presidenta del PP de Madrid en marzo de 2017, lo nombró secretario general del partido, cargo que ahora ocupa Juan Carlos Vera.

Garrido rehúsa la etiqueta de liberal y prefiere denominarse como un «conservador clásico».

Su entorno lo define como una persona simpática y con sentido del humor, «firme» en sus decisiones y con un carácter «decidido, aunque conciliador», además de un «gran negociador» y organizador de equipos.

También destaca su carácter dialogante, como reconocen sus adversarios políticos.

En el último pleno de la legislatura en la Asamblea de Madrid, el pasado 21 de marzo, aconsejó a la persona que lo releve en el cargo que «acuerde con todos e intente gobernar para todos, independientemente del partido al que pertenezca».

Divorciado y padre de tres hijos (dos niños y una niña), le gusta la música y la literatura, principalmente la poesía y, al igual que Cifuentes, tiene entre sus autores de cabecera a Jorge Luis Borges.

Aficionado a los toros y al Atlético de Madrid, Garrido es amante de la naturaleza y cuando tiene tiempo le gusta dar paseos por la sierra.

Por Sol Carreras