El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha lamentado hoy que Pedro Sánchez haya decidido quedarse “a mitad de la nada” tras variar radicalmente y sin previo aviso la postura que mantenían su Gobierno y el PSOE para convertir las instalaciones que el dictador Francisco Franco ordenó construir con presos políticos en Cuelgamuros en un lugar de homenaje y recuerdo a las víctimas del fascismo, y que ahora pretende que se transformen en un cementerio civil.

Garzón criticó que Sánchez busque “contentar a todos”, aunque “eso no es posible” porque al final se queda “en la mitad porque no contenta a unos ni a otros. Esto no va de gustos, sino de principios democráticos”, porque en una democracia “no es tolerable” que haya espacios en los que se hace “apología de un dictador”.

El máximo responsable de IU abogó en una entrevista en Radio Nacional de España  por cumplir con las recomendaciones de Naciones Unidas y “abandonar toda la simbología de la dictadura”. Para ello, defendió la iniciativa que Izquierda Unida tiene registrada en el Congreso para sacar adelante una “ley integral” que corrija las “deficiencias” de la Ley de Memoria Histórica aprobada en 2007 para que, entre otras cosas, el Valle de los Caídos sea un espacio “desacralizado” donde se exponga la memoria de los “delitos de la dictadura” y de los miles de fusilados que siguen en las cunetas.

Por otra parte, Alberto Garzón denunció también el “giro en política migratoria” evidenciado también por el Ejecutivo de Sánchez, al que reclamó “coherencia” después de devolver a Marruecos a los 116 migrantes que saltaron la valla de Ceuta el pasado 22 de agosto.

“Fue una expulsión ilegal -valoró-, porque no se había recogido información sobre cada uno de ellos, cuando entre estas personas podría haber habido menores o migrantes que huían de conflictos bélicos”.

Reconoció que “no sé si la forma es etiquetarlo como un ‘bandazo’, pero ha habido un giro muy importante y esto implica la necesidad de establecer una política sobre inmigración coherente”.

Garzón reconoció que había apoyado la decisión del Gobierno de acoger a los migrantes del buque Aquarius desplazados al puerto de Valencia tras negarles Italia y Malta atracar en los suyos, pero de igual forma ahora critica lo que no es más que una “devolución en caliente” de esos 116 migrantes en Ceuta.

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