Izquierda Unida, el Partido Comunista de España y CCOO han realizado un sencillo y sentido acto de homenaje en el Cementerio Civil de Madrid para honrar la memoria de Marcelino Camacho, en el décimo aniversario de su fallecimiento, así como la de su compañera Josefina Semper.

Alberto Garzón, coordinador federal de Izquierda Unida y ministro de Consumo, ha reivindicado durante una intervención en el acto la total vigencia y la presencia viva del trabajo de figuras como Camacho y su compañera Samper.

Garzón subraya que ambas figuras “forman parte de nuestro legado como organizaciones políticas y como personas comprometidas con la transformación social” y considera fundamental este legado, motivo principal por el que “nos nutrimos de las experiencias de aquellas personas que antes que nosotros han luchado y combatido contra las injusticias, por un mundo mejor y una España más justa”.

El ministro de Consumo señaló que en las más de cuatro décadas tras la recuperación de la democracia “tenemos la suerte de poder decir que ha habido enormes avances”, pero destacó que “no han caído del cielo y son el resultado de hombres y mujeres como Marcelino y Josefina”, junto al trabajo de “muchos más anónimos, formando parte de nuestras organizaciones o de forma aislada. Este esfuerzo colectivo en defensa de lo público es lo que nos hace pertenecer a la misma familia o tradición política”.

Garzón valoró también que Marcelino “se llevaría hoy una grata sorpresa y sería una gran noticia para él” saber que existen “hombres y mujeres con influencia para cambiar las cosas en las instituciones y en la calle”. Lo ejemplificó con el “símbolo muy importante” de que el Ministerio de Trabajo “esté hoy comandado por una mujer que también es parte de esta gran familia, Yolanda Díaz”, presente también en el acto.

Es así, entre otras razones, porque “esto significa que las siglas del Partido Comunista están en el Gobierno de España y porque se trata de una mujer de nuestras organizaciones, lo que señala los cambios y los nuevos retos que debemos abordar”.

Garzón indicó a los presentes que algunos de los retos que hay que enfrentar a día de hoy “son distintos de los que enfrentó Marcelino, otros son los mismos” y avisó de que “la barbarie también tiene otros rostros, tiene otro lenguaje”, pero “saber recoger ese legado y poner en valor la lucha por lo público creo que será la mejor brújula para seguir luchando”, tal y como hicieron personas como el homenajeado hoy, “a las que debemos toda nuestra gratitud diez años después”.