El portavoz parlamentario y el diputado responsable de Exteriores de Izquierda Unida, Alberto Garzón y Miguel Ángel Bustamante, respectivamente, han registrado esta mañana una iniciativa en el Congreso para reclamar al Gobierno de Pedro Sánchez que explique si piensa “tomar alguna medida en el marco de las relaciones bilaterales y multilaterales” en relación a la “salvaje política migratoria” de la Administración de Donald Trump que “supone una violación de los derechos humanos”.

Izquierda Unida plantea esta iniciativa después de que Felipe de Borbón y su esposa concluyeran hace pocas horas su visita oficial a EE.UU, acompañados por una amplia representación del Gobierno. En el viaje hubo distintas reuniones de trabajo tanto con el presidente norteamericano, como con altos responsables de instituciones y de la Administración de este país. En ellas participaron también de forma activa el ministro de Asuntos Exteriores socialista, Josep Borrell, y el embajador español en Washington, Pedro Morenés, que fue ministro de Defensa con Mariano Rajoy. No se conoce ni se ha hecho pública la más mínima mención o reproche a ningún responsable de EE.UU por las múltiples y graves decisiones tomadas contra las personas migrantes.

De ahí que para que quede clara esta posición del Ejecutivo español sobre esta cuestión, la iniciativa que firman Garzón y Bustamante plantea también que haya una respuesta escrita sobre si “¿ha trasladado el Gobierno al presidente de los EE.UU el rechazo de España a la salvaje política migratoria de la Administración estadounidense?”

Los dos diputados de Izquierda Unida recuerdan que coincidiendo con esta visita oficial del jefe del Estado español, las autoridades nombradas por Trump anunciaron “su retirada del Consejo de Derechos Humanos de la ONU”, un anuncio que se produce después de conocer los aspectos más dramáticos de la política migratoria de EE.UU.

Garzón y Bustamante apuntan que “las organizaciones internacionales y de Derechos Humanos critican la política de la Administración estadounidense de separar a los niños y niñas inmigrantes de sus progenitores en la frontera con México. Las separaciones familiares son, al parecer, una práctica habitual con la inmigración, ya que quienes entran ilegalmente en EE.UU son acusados de un delito y, como resultado de ello, los adultos son enviados a una prisión federal y los niños/as a centros de detención en lugares distintos”.

Según las organizaciones humanitarias, cerca de 2.000 niños/as hijos de personas migrantes han sido separados de sus padres sólo entre mediados de abril y finales de mayo pasados.

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