Iria Bouzas

Durante toda mi vida, las bibliotecas han sido el sitio donde ir a descansar del mundo. Un sitio donde sentirme segura y a salvo. Cuando llegué a Las Rozas me encontré una especie de oasis de libros, actividades y de cultura en general.

Un equipo de profesionales capitaneado por dos mujeres inteligentes, acogedoras y llenas de palabras que transmiten el orgullo de dirigir unas bibliotecas que cada día dan servicio a cientos de roceños.

Alicia Orden Martín y Carmen Serrano Jiménez son las dueñas de unas llaves hechas de un material tan valioso que nadie en todo el universo podría comprarlas jamás. Ellas son las guardianas y las cuidadoras de las historias y del conocimiento del universo guardado dentro de las infinitas estanterías llenas de libros.

Hoy en gente corriente, hablo con dos mujeres absolutamente excepcionales.

Empecemos por lo primero, el año pasado recibisteis el premio Liber 2018 a la mejor iniciativa de fomento a la lectura en bibliotecas abiertas al público, reconocimiento que otorga la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). ¿Cómo sienta recibir ese reconocimiento a vuestro trabajo?

Alicia: La verdad es que fue una sorpresa, de esos días en los que levantas el teléfono  y pasa algo que no te esperas y de golpe te comunican que la red de Bibliotecas de Las Rozas ha ganado el premio Liber 2018.

Carmen y yo nos mirábamos con una sonrisa que se nos quedó en la cara y no sabíamos ni que decir. Fue muy emocionante. Piensas que nadie te ve y de pronto te das cuenta de que sí, hay gente que ve tu trabajo. Fue muy emocionante porque el esfuerzo de la biblioteca es el esfuerzo de mucha gente: el equipo, el Ayuntamiento de Las Rozas pero sobre todo, es un reconocimiento a los usuarios.

Carmen: Recuerdo que era junio, uno de esos meses en los que parece que no va a pasar nada y de pronto te dan esta sorpresa. Porque en verano, ocurren cosas, te dan noticias buenas.

El año pasado se publicó la noticia de que el 70% de los vecinos de Las Rozas eran usuarios de la biblioteca municipal. Parece un porcentaje altísimo. ¿Cómo se consigue ese éxito de lectores?

Carmen: Hay muchos motivos. Aparte de la red que tienen más de 7000 metros y muchísimos puestos de lectura,  es que hemos terminado el año con 72.000 usuarios.  Para que te hagas una idea, en 2018 hemos tenido casi 200.000 préstamos, pero sobre todo, lo que hemos tenido es mucho afecto. Compartimos muchísimo con los vecinos que valoran mucho nuestro servicio y tengo que decirlo, tenemos un equipo muy bueno que cubre unos horarios de apertura muy grandes para apoyar también el tema del estudio en época de exámenes.

¿Qué es lo que engancha tanto de estas bibliotecas?

Alicia: Piensa que en las bibliotecas nunca preguntamos. Las bibliotecas  están siempre abiertas y aquí viene siempre quien quiere.

Ofrecemos un abanico para todos, hay libros pero también hay música, películas, revistas, cómics. Aquí puedes encontrar algo siempre para ti. De hecho, cuando lo dices, lo que no entiendes es como no viene aún más gente porque en una biblioteca no te van a pedir nada, simplemente solo se le piden unos datos para hacer un carnet y solo con eso se abren un mundo infinito de posibilidades. Tenemos más de 300 títulos de revistas y si te hablo de libros, tenemos una colección de más de 100.000 títulos.

Carmen: Creo que las claves del éxito son los lugares, las colecciones, los horarios de apertura, los vecinos y sobre todo son los equipos que en estas bibliotecas son fundamentales. Somos un equipo profesional, con muchas ganas y alegría y creo que eso lo transmitimos. Los 30 años que llevamos de trayectoria en la construcción de esta red es un poco eso.

¿Qué tipo de personas son los mayores usuarios de las Bibliotecas de Las Rozas?

Alicia: Cuando nació la biblioteca, esta era muy demandada por los adultos que en ocasiones, a veces desplazaban a los niños. Carmen, en un momento dijo que teníamos que dinamizar y empezar a traer a los niños. Y al final esto se ha invertido, nuestros mayores usuarios son los niños y los jóvenes y son ellos los que nos traen a sus padres.

¿Cómo definiríais las Bibliotecas de Las Rozas?

Alicia: Hay un tema muy controvertido. Las bibliotecas no pedimos ninguna documentación para entrar. Y a veces entra gente que no tiene otro sitio donde estar. Así que podría decir que las bibliotecas también somos refugio.

Carmen: La biblioteca pública se ha convertido en la plaza o en el espacio común porque iguala. Creemos que la biblioteca es un espacio muy social. Decía Muñoz Molina que en las bibliotecas se hacen ciudadanos.

Como usuaria de las bibliotecas puedo asegurar que es casi imposible no encontrar algo en el catálogo. ¿Qué criterios seguís a la hora de elegir los libros?

Alicia: Partimos de un presupuesto que es muy correcto así que a partir de ahí trabajamos. Una parte tiene que ser el best seller pero también hay que trabajar el fondo. El fondo es ese libro al que tú difícilmente vas a acceder salvo que seas alguien que está interesado en esa materia pero que es muy importante que esté.

Carmen: Sí podemos decir que la selección es una apuesta personal de la dirección de la biblioteca. No compramos a ciegas. Libro por libro, todo lo que entra se revisa y se decide si pasa a formar parte de las bibliotecas.

Sois dos bibliotecarias y ambas mujeres. ¿Creéis que es importante hacer un esfuerzo extra por darle visibilidad al trabajo de las autoras?

Carmen: Siempre lo hemos hecho. Desde el comienzo. Pero no solo a nivel de autoras. También en lo que se refiere a libros que tratan sobre las mujeres. Tenemos una colección muy bien representada porque parece algo fundamental. De hecho tenemos una biografía muy curiosa e interesante de lo que se hizo en los años 90 que merece mucho la pena.

Por último, decidme un deseo que tengáis para el 2019.

Alicia: ¡Qué muera la burocracia! La burocracia está volviendo a resucitar elefantes en la administración  al final es castrante.

Carmen: En aras de la transparencia,  la Ley de Contratos del sector público nos ha paralizado mucho la verdad.

Después de casi dos horas, termino la entrevista sabiendo que no voy a poder contar ni el 5% de todo lo que hemos hablado pero con la cabeza llena de libros y el corazón saltando de alegría cada vez que pienso en que mi carnet de usuaria de las Bibliotecas de Las Rozas, me puede llevar a cualquier momento del tiempo y a cualquier parte este universo o de cualquier otro que algún escritor haya soñado alguna vez.

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