«Resulta obvio que España ha ejercido gran presión y que los eurodiputados españoles han aplicado tácticas intimidatorias, por cuestiones puramente nacionalistas», ha dicho la oficina del viceministro principal, que ha tachado todo el asunto de «vergonzoso».

Además, ha señalado que la inclusión de esa nota al pie «no tiene consecuencias prácticas, en el sentido de que las normas sobre viajes sin visado seguirán siendo aplicables a los ciudadanos británicos de Gibraltar».

Así, considera que «el único objetivo de este ejercicio parece haber sido el empleo de lenguaje ofensivo y peyorativo, en un intento de irritar tanto a Gibraltar como al Reino Unido», porque «el término oficial para el estatus de Gibraltar en la legislación internacional y según la Carta de las Naciones Unidas es ‘Territorio No Autónomo'».

Además, ha señalado que el resto de territorios no autónomos de Reino Unido «no tendrán que sufrir la indignidad de verse descritos con el mismo lenguaje insultante», mientras que «Gibraltar ha sido señalado».

Según el Ejecutivo de Gibraltar, en la reunión de la Comisión que votó este miércoles hubo muchos eurodiputados y funcionarios españoles que no pertenecen a ella y hubo «una intención clara y concertada de obtener el máximo número de votos asignados a cada grupo, moviendo individuos de uno a otro», cosa que ha «escandalizado a los eurodiputados de otras nacionalidades».

Por último, ha manifestado su agradecimiento al eurodiputado laborista británico Claude Moraes, el negociador parlamentario que fue apartado, por considerar que «se ha comportado de un modo profesional e impecable en todo momento, defendiendo la posición del Parlamento Europeo en contra de la Comisión Europea y la acción orquestada por España».

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