Si ya eran duros con los migrantes, el gobierno de los Estados Unidos está usando la crisis sanitaria para endurecer aún más sus medidas. El ejecutivo de Donald Trump detiene a niños migrantes en hoteles, a veces durante semanas, para luego deportarlos a sus países de origen, de acuerdo con documentos obtenidos por The Associated Press.

La agencia ha podido detallar que al menos dos niños de menos de un año pasaron tres días detenidos: varios de entre 3 y 5 años estuvieron dos semanas o más y uno de 5 años llegó a estar en el hotel de McAllen (Texas) 19 días.

Según los textos, un contratista privado del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos reveló a la agencia de noticias que llevó a los niños a tres hoteles de la cadena Hampton Inn & Suites en Arizona y la frontera Texas-México donde fueron encerrados durante varios días. Se han utilizado los hoteles casi 200 veces, mientras que más de 10,000 camas en los refugios del gobierno están en desuso.

De esta forma, EE.UU. anula prácticamente el derecho de asilo y, en el caso concreto de los menores que llegan no acompañados a Estados Unidos, se salta leyes y normas como el Acuerdo Flores que desde hace décadas tratan de garantizar su protección y el respeto a sus derechos.

La ONG National Center for Youth Law denuncia que las autoridades “han creado un sistema en la sombra en que no se rinden cuentas por expulsar a niños muy pequeños”. “No hay palabras para describir el ejemplo vergonzoso del sacrificio de los niños en aras de leyes de inmigración despiadadas”.