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Por Javier Cortines
Ahora que el Gobierno defiende su férreo monopolio de las “fake news” y quiere acabar con las falsas noticias que difunde la gente en las redes sociales, veamos lo que dice “El arte de la mentira política” (1), obra publicada en 1727 en Londres por un colega de Jonathan Swift (1667-1745) autor irlandés conocido mundialmente por su narración satírica Los Viajes de Gulliver.

Aunque “El arte de la mentira política” se atribuyó en un principio al mismo Swift (2), éste reconoció que el manuscrito fue escrito por John Arbuthnot (1667-1735). Tanto él como su amigo pertenecían a un grupo de literatos que frecuentaban el londinense Scriblerus Club.

En su magistral ensayo, Arbuthnot divide las mentiras políticas en dos grandes grupos:

Las “φοβερον” y las “δομοειδεσ”, (foberón y demoeides) es decir, las que sirven para asustar e infundir terror (destinadas a amedrentar al pueblo y paralizarlo), y las que animan y alientan, dentro de las cuales están las falsas promesas electorales.

Respecto a los engaños para meter miedo, el autor aconseja a los políticos no decir “a menudo cosas terribles al pueblo” ya que, a su juicio, “las presuntas desgracias pueden acabar siéndole familiares y puede acostumbrarse a ellas”.

En cuanto a los bulos para animar al pueblo señala que “es conveniente que sean variados” y agrega que “no hay que insistir obstinadamente en la misma mentira”.

En el apartado de las promesas electorales, Arbuthnot enfatiza que “no es prudente fijar el cumplimiento de los programas a corto plazo; ya que eso sería exponerse a la vergüenza y a la confusión de verse pronto contradicho y convicto de falsedad”.

El “manual para gobernar” también enseña a los políticos “cómo recuperar la credibilidad perdida. La confianza del pueblo”. Esta es su receta:

Los políticos no deben publicar ni decir nada que no sea verdadero y real durante tres meses. Ese es el mejor medio para adquirir el derecho a propalar mentiras, los seis meses siguientes.

A pesar de lo anterior, Arbuthnot reconoce al mismo tiempo que “es casi imposible encontrar personas (gobernantes) capaces de ejecutar ese proyecto”.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para subrayar que las mentiras para meter miedo funcionan mejor en invierno, (con nubarrones, frío y tormentas), ya que en los días soleados de la primavera y el verano no surten efecto. Y los embustes que se lanzan para animar a la gente, sí es conveniente difundirlos cuando florecen las rosas, los cuerpos renacen y todo invita a vivir.

-1-Las citas del artículo están sacadas del “El arte de la mentira política” (Págs.48-54), obra publicada por José Olañeta (Ediciones Centellas, 2013).

-2-Jonathan Swift escribió en 1717 un “Ensayo sobre la mentira política” que tal vez influyó en el que publicaría John Arbuthnot diez años más tarde, en 1727. Ambos textos tienden a “desenmascarar la práctica habitual de la mentira con fines políticos”.

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