La Información publica este lunes el artículo «Moncloa copia a Portugal para desterrar la selección a dedo de cargos público» en el que señala que aprovechará para implantar el «modelo portugués» basado en selección de altos cargos públicos basado por su mérito y capacidad.

Ya en enero, el citado medio informaba de que el Gobierno de Pedro Sánchez batía récords históricos al superar todos los registros en cuanto al número de asesores nombrados a dedo.

Ahora, será el primero en instaurar la selección de altos cargos públicos aparcando la arbitrariedad y se ensayará en las nuevas agencias estatales, una tipología de organismo público creado en los tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero, liquidado durante el Gobierno de Mariano Rajoy y que ahora Pedro Sánchez tiene la intención de reimplantar.

La norma, ya aprobada por el Consejo de Ministros, entrará en vigor el próximo 1 de enero de 2021 y prevé incluir un mecanismo innovador para designar a los directivos de las nuevas agencias estatales, según el cual un órgano de selección especializado presentará a tres candidatos elegidos por su capacidad y méritos y los máximos responsables de la agencia serán los responsables de elegir al mejor candidato.

Sin embargo, la norma no establece este mecanismo de selección como el único posible e incluso abre camino a que determinados puestos puedan cubrirse por régimen laboral mediante contratos de alta dirección, aunque para que esto sea así se deberá especificar en los estatutos de la agencia en cuestión, tal y como señala La Información.

Asimismo, la norma establece que los puestos directivos deberán cubrirse, además de con los candidatos que cumplan los requisitos citados anteriormente, entre titulados superiores «preferentemente funcionarios», algo de lo que ha hecho caso omiso Unidas Podemos. De las 15 direcciones generales en que se estructuran la Vicepresidencia y los cuatros ministerios que conforman el área de Gobierno controlada por Unidas Podemos, nada menos que 13 están ocupadas por personas ajenas a la Función Pública, tal y como indicaba La Información en mayo de este año.

Fedeca defiende el traslado a España del modelo implantado con éxito en Portugal, en el que una Autoridad Independiente se encarga de seleccionar a los aspirantes al cargo de entre los funcionarios con una carta de servicios más brillante y, aunque la selección del candidato sigue dependiendo del máximo responsable del organismo en cuestión, se aplica un filtro de entrada que garantiza que la persona que acceda al cargo justifique una competencia destacada para el mismo.

Un órgano de selección especializado para elegir cargos públicos

El Gobierno se mira en el espejo de Portugal para desterrar la selección a dedo de cargos públicos
El Gobierno se mira en el espejo de Portugal para desterrar la selección a dedo de cargos públicos

«La clave, no obstante, será que el órgano que seleccione a los candidatos tenga un nivel de independencia suficiente para elegirlos según sus méritos y su capacidad», señala el presidente de Fedeca, Jordi Solé, pero avisa de que si no es así el mecanismo no será más que una forma diferente de hacer lo mismo y poco se habrá avanzado.

Además Fedeca defiende que los motivos para cesar a un directivo público no dependan de los superiores sino del desempeño de cada alto cargo, pero nada de eso aparece en la propuesta del Gobierno para la selección de los futuros directivos de las agencias estatales, cuyo cese será responsabilidad «del Consejo Rector a propuesta de los órganos ejecutivos», tal y como ocurre con los nombramientos de libre designación.

Lo que sí introduce el Gobierno como novedad en el esquema retributivo de los altos directivos de las agencias públicas, es una parte variable a través del complemento de productividad, ligada a su rendimiento.

Este se medirá a partir de una evaluación del desempeño, que la norma sujeta a «criterios de eficacia, eficiencia y cumplimiento de la legalidad, responsabilidad por su gestión y control de resultados» y que, aparentemente, no se basará en una evaluación subjetiva, sino en el cumplimiento o no de unos objetivos fijados previamente.