Este lunes, Myanmar, nombre oficial de la antigua Birmania, se ha despertado con un golpe de Estado militar, con soldados y tanques patrullando por las principales ciudades del país y se anunciaba el estado de emergencia durante un año.

En todo el país las líneas telefónicas y el acceso a internet han sido cortados, así como la señal de la televisión estatal, MRTV. El único medio de comunicación que está emitiendo es el canal de los militares.

El Ejército de Myanmar ha asumido el poder del país y los principales líderes políticos del país, como la Consejera de Estado y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi y el presidente birmano Win Myint, han sido detenidos, según el canal de televisión propiedad del Ejército.

Entre la treintena de detenidos se encuentran además varios ministros, dirigentes del partido gubernamental Liga Nacional para la Democracia (LND), activistas, escritores y artistas, según una lista extraoficial a la que tuvo acceso EFE.

Las elecciones del 8 de noviembre, en las que el partido de Aung San Suu Kyi volvió a arrasar, parecen haber sido el detonante del golpe de estado. La oposición, liderada por el Partido de la Solidaridad y el Desarrollo de la Unión (PSDU), y el Ejército denunciaron «fraude electoral», aunque sin presentar pruebas.

La Comisión Electoral ha negado el fraude electoral en los comicios de noviembre, ganados con una mayoría aplastante por la Liga Nacional para la Democracia al conseguir el 83 por ciento de los 476 asientos del Legislativo.

Golpe de Estado en Myanmar
Golpe de Estado en Myanmar

Myanmar vuelve al control militar al que estuvo sometido entre 1962 y 2011

Tras tomar el poder, el presidente interino, el exgeneral Myint Swe, hasta ahora vicepresidente, ha transferido todo el poder al comandante en jefe del Ejército, Min Aung Hlaing, mientras dure el estado de emergencia de un año.

Con este golpe, Myanmar vuelve al control militar al que estuvo sometido entre 1962 y 2011, cuando se inició la transición hacia la democracia. Aung San Suu Kyi llegó al poder en 2015 tras una abrumadora victoria electoral tras pasar décadas bajo arresto domiciliario hasta su liberación definitiva en noviembre de 2010.

En un comunicado publicado en redes sociales por la Liga Nacional para la Democracia (LND), Aung San Suu Kyi ha pedido a los ciudadanos que no acepten el golpe de Estado y que protesten. «Las acciones de los militares llevan de nuevo al país a la dictadura», ha señalado.

Las acciones de los militares han sido ampliamente condenadas a nivel internacional. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha reprobado “enérgicamente” las detenciones y ha mostrado su “grave preocupación” por esta “transferencia de todos los poderes a los militares”. Además, ha instado a los líderes militares a respetar la voluntad del pueblo de Myanmar y adherirse a las normas democráticas y ha dicho que cualquier diferencia debe resolverse mediante un diálogo pacífico.

A través de un comunicado la ONU ha afirmado que: «Las elecciones generales del 8 de noviembre de 2020 otorgan un fuerte mandato a la Liga Nacional para la Democracia (LND), lo que refleja la clara voluntad del pueblo de Myanmar de continuar por el camino duramente ganado de la reforma democrática».

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, ha dicho que: «Instamos a las fuerzas armadas y a todos los demás partidos a adherirse a las normas democráticas y al estado de derecho, y a liberar a los detenidos hoy» y ha añadido que Estados Unidos «tomará medidas contra los responsables si no se revierten estos pasos».

Desde Australia, la ministra de Exteriores, Marise Payne, ha hecho un llamamiento a los militares para que «liberen de inmediato a todos los líderes civiles y otras personas que han sido detenidas ilegalmente».

Por su parte, la Embajada de España en Myanmar ha pedido a los ciudadanos españoles residentes en la antigua Birmania que permanezcan en sus domicilios después del golpe de Estado, sigan la evolución de la crisis política a través de las redes sociales y guarden sus contactos para una eventual emergencia.