Hace más de dos años, Sundar Pichai, CEO de Google y de su matriz, Alphabet, prometió en público dejar de utilizar la experiencia en inteligencia artificial de su empresa para desarrollar armas.

«No diseñaremos o distribuiremos inteligencia artificial en áreas como armas u otras tecnologías cuyo propósito principal pueda ser causar daño a personas». «Creemos que Google no debería estar en el negocio de la guerra», señaló en una entrada del blog corporativo de la multinacional.

Pichai prometió que la inteligencia artificial de Google no dañaría a las personas, pero no dijo nada sobre Alphabet, la empresa matriz de Google.

A través de GV, Google participa en firmas como Orbital Insight y Planet

Dos años después, Forbes ha revelado que a través de GV, el brazo inversor de la multinacional, la compañía participa en algunas firmas como Orbital Insight y Planet que están ganando muchísimo dinero con contratos con, entre otros, el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Tal y como explica Business Insider, GV entró en Orbital Insight en 2016 y Planet lo hizo en 2017. La primera con base en Palo Alto y la segunda, en San Francisco.

Orbital es una firma de software fundada por James Crawford, exdirector de Google Books. Su AI trabaja con imágenes satelitales, grabaciones de drones y datos de geolocalización de 800 millones de dispositivos móviles para indicarle aparentemente a sus clientes qué cosas han cambiado en la Tierra y por qué importa.

Esta firma ha sido útil para rastrear la deforestación de la Amazonia, para encontrar campos de talibanes en Afganistán o para detectar cabezas nucleares en Corea del Norte.

Google y el negocio de la muerte
Google y el negocio de la muerte

Por su parte, Planet fue fundada por ingenieros de la NASA. Tiene 150 satélites en órbita y su objetivo es crear la mayor constelación de satélites artificiales. Después de entregarle su filial, Terra Bella, dedicada a lo mismo, Google se hizo con el 16% de la compañía. Ahora, su participación se ha diluido a un 13%.

Según unos documentos presupuestarios del Pentágono a los que ha accedido Forbes, entre febrero del 2017 y julio de este año, Orbital ha invertido 10 millones de dólares para desarrollar una IA para el Departamento de Defensa de EEUU con la que, mediante imágenes satelitales, se podrían «rastrear patrones de vida del enemigo 24 horas 7 días a la semana, bajo cualquier clima y tanto de día como de noche en grandes áreas».

Según un antiguo responsable de equipos, Orbital entiende que su tecnología nunca se podrá utilizar para «identificar objetivos» de un bombardeo. «Pero una vez identificas un edificio para el gobierno, este hará lo que quiera con él».

Por su parte, el negocio de Planet es similar al de Orbital Insight, una mezcla de cuestiones humanitarias, clientes privados y contratación gubernamental. Según explica Forbes, espera aumentar aumentar su colaboración con la administración estadounidense en los próximos años, gracias a un contrato llamado EnhancedView de la Oficina de Reconocimiento Nacional de EEUU, que provee a la administración norteamericana de imágenes de satélite.

GV también está invirtiendo en rondas de SpinLaunch, una startup que quiere poner satélites en órbita utilizando una suerte de brazo-catapulta todavía en desarrollo. A pesar de que la idea no tiene por qué ser militarista, la firma consiguió en 2019 un contrato de 2,5 millones de dólares con la Unidad de Innovación en Defensa del Departamento de Defensa de EEUU, por lo que pronto podría estar colaborando en el despliegue de más satélites espías del ejército estadounidense.

Fuente: Business Insider