José Graziano da Silva, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), destacó el papel vital de la agricultura en la prevención de conflictos y la promoción de la paz sostenible, en su discurso inaugural en un foro sobre agricultura, defensa, diplomacia y desarrollo que ha tenido lugar en París. “El hambre y la paz están estrechamente vinculados. Los conflictos tienen un gran impacto en los sistemas alimentarios locales. Contribuyen a empeorar el hambre en el mundo”, aseguró da Silva.

 

Dos informes recientes de la FAO, El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (2017) y el Informe mundial sobre las crisis alimentarias (2018) indican que el hambre está en aumento y uno de los factores principales son los conflictos. Casi la mitad de la población de los países afectados por la violencia vive en zonas rurales, donde los medios de subsistencia dependen en gran medida de la agricultura. “Pero debemos mantener la esperanza”, dijo Graziano da Silva, añadiendo que. “incluso en las zonas más afectadas por la violencia, agricultores, pastores y pescadores continúan produciendo alimentos”.

El Director General instó también a crear alianzas más fuertes para la paz entre quienes trabajan en los sectores humanitario y de desarrollo. “La acción humanitaria, aunque fundamental, no es suficiente”, dijo. “Por sí sola no puede detener esta tendencia al agravamiento de las crisis alimentarias … A esta deben añadirse medidas para un desarrollo sostenible que genere nuevas oportunidades”.

Graziano da Silva describió los más de 40 años de experiencia de la FAO en el apoyo a los medios de subsistencia vitales para los agricultores, pastores y pescadores, incluso en las zonas de conflicto. “Dar empleo a jóvenes y mujeres es un elemento crucial de los esfuerzos de la FAO para combatir el hambre en contextos de conflicto. Por ejemplo, en Níger, el apoyo de Francia a la FAO y al Programa Mundial de Alimentos (PMA) nos permite ofrecer oportunidades de trabajo a los jóvenes y las mujeres en el sector agroalimentario. Esto ha provocado una desaceleración en el flujo de personas que abandonan sus tierras y una mayor resiliencia”, indicó da Silva.

Si las actividades agrícolas no reciben ayuda, cada vez más agricultores, pastores y pescadores no tendrán otra alternativa que abandonar sus tierras para emigrar a otros países. ¿Qué es un pastor sin sus cabras? Un migrante potencial”, sentenció el responsable de la FAO.

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