La imagen habla con sí sola. Decenas de migrantes intentan calentarse en hogueras improvisadas para intentar soportar malamente el frío tras verse apaleados y semi-desnudos.

Las fuerzas griegas les quitó lo poco que les quedaba, su ropa, y les ha apalizado en la zona fronteriza entre Grecia y Turquía, cerca del río Evros. Las temperaturas son extremas y, por la noche, descienden por debajo de los cero grados.

Esta situación se ha dado justo cuando los cancilleres de la Unión Europea (UE) se reúnen para discutir una escalada de hostilidades en Siria vinculada a la crisis en la frontera turco-griega. Agentes antidisturbios griegos lanzaron gases y chorros de agua desde carros hidrantes contra los migrantes en el paso fronterizo de Kastaniés, en el noreste de Grecia.

Miles de personas han intentado entrar a Grecia por tierra y agua desde que la semana pasada el gobierno turco anunció que abría sus fronteras a todos aquellos migrantes o refugiados que quieran establecerse en la UE. 

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo que su país ya no podía asistir a los 4,1 millones de refugiados y solicitantes de asilo que alberga, pese a un acuerdo de 2016 con la UE para retenerlos en su territorio con una millonaria ayuda financiera del bloque.

Fuentes: Anadoulu /Getty Images/ECSaharaui