Esta mañana 61 activistas de siete países europeos han simulado un incendio en el edificio de Bruselas donde se van a reunir hoy y mañana los jefes de Estado de los países comunitarios para hablar de la acción climática. ¿El objetivo? Recordar que Europa está en llamas por la emergencia climática y que necesitamos que tomen medidas urgentes.

La protesta coincide con la etapa final de la cumbre climática internacional, la COP25, que se celebra estos días en Madrid y en la que Europa no está asumiendo el liderazgo necesario para evitar los peores impactos del cambio climático.

Las activistas han llegado a primera hora en un camión de bomberos rojo de época. Después, 28 activistas han escalado el lugar donde se celebra el Consejo Europeo y han envuelto partes del edificio con imágenes de gigantescas llamas rojas y amarillas, desencadenando nubes ondulantes de humo blanco y negro, bengalas rojas de socorro.

Entre las 61 personas en total (28 desde arriba y 33 abajo) han desplegado un gran mensaje con letras quemadas en la parte delantera del edificio, en el que se podía leer “Emergencia climática”.

Los jefes de Estado acordaron que en este Consejo iban a fijar el año 2050 para que Europa alcance la neutralidad climática. Sin embargo, en Greenpeace tenemos claro que Europa tiene que actuar desde ya y fijar una reducción de las emisiones a nivel europeo de al menos un 65% en 2030.

El Acuerdo de París, del que Europa se siente tan orgulloso, recoge que los estados deben presentar unos objetivos revisados y mejorados el año que viene. ¡No podemos permitir que Europa se duerma en los laureles! Necesitamos que se fije un objetivo más ambicioso y presentarlo a tiempo en la COP26, como establece el Acuerdo.

Desde Greenpeace reclamamos a la Unión Europea que asuma su responsabilidad y que se muestre como el líder mundial que puede llegar a ser en la lucha contra el cambio climático, pudiendo impulsar así la acción climática de países como China e India.

El Gobierno de España en funciones debe mantenerse alineado con los países progresistas y el nuevo Gobierno que se forme debe poner en el centro la lucha contra el cambio climático y fijar la reducción de la emisiones al menos en un 55% para el año 2030 respecto a 1990 (y no el escaso 20% que se han marcado ahora). Además, el ejecutivo debe implementar un modelo energético 100% renovable y democrático, que no viole los derechos humanos y respete los principios de justicia social y ambiental.

Las temperaturas medias mundiales ya han aumentado en más de 1°C y en Europa ya se están sintiendo los impactos de este cambio. En el verano de 2019 se produjeron grandes olas de calor en Europa occidental, con registros de temperatura y sequía extremos en varios países de la Unión, entre ellos España, Alemania, Francia, los Países Bajos, Bélgica, Suecia y Luxemburgo. En los últimos meses, Italia, Polonia, la República Checa y el Reino Unido se han visto afectados por inundaciones sin precedentes.

La respuesta política mundial ha sido lamentable, incluso en Europa. Los científicos estiman que con los compromisos actuales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero llegaríamos a un aumento de temperatura global de al menos 3°C a final de siglo y a una destrucción irreversible a causa de la degradación del clima.

Es hora de actuar, ¡Europa está en llamas!