El ex director general de la Fundación Niemeyer Natalio Grueso, que afronta 11 años de prisión por las presuntas irregularidades contables durante su gestión, ha asegurado que personas y cargos del PSOE «controlaban» el Patronato con la supervisión del entonces presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces.

Grueso ha respondido este martes en la segunda sesión del juicio por el «Caso Niemeyer» que se celebra en la Audiencia Provincial de Oviedo a las preguntas de las defensas y se ha negado a contestar al interrogatorio de la acusación popular que ejerce el partido Foro Asturias.

Al igual que ayer, ha reiterado que todos los miembros del Patronato estaban al corriente de sus actuaciones y ha explicado que Álvarez Areces, fallecido el pasado mes de enero, «daba las instrucciones» a las sucesivas presidentas del Patronato, cuyo cargo recaía en las consejeras de Cultura y de las que ha dicho que estaban «sometidas» a sus decisiones.

A preguntas de su abogado, ha argumentado que el «volumen inmenso de viajes» que realizó en España y en el extranjero, entre los años 2006 y 2011, eran inherentes a su trabajo para promocionar el centro cultural y «presentarlo en sociedad» hasta el extremo de entrar en un club selecto que ha denominado C-8 de la cultura mundial.

En su defensa ante las presuntas irregularidades en la facturación que se le imputan, Grueso ha dicho que transmitieron a Viajes El Corte Inglés, uno de sus principales proveedores, que no era necesario especificar cada factura, en los casi 15.000 movimientos que la Fundación realizó durante su gestión.

Ha manifestado que no se pagaba «factura por factura», sino que se hacía de forma integrada, con un sistema que tenía como principal ventaja que era más fácil contabilizar desde el punto de vista administrativo, pero a su vez tenía el inconveniente de que al regularizar los ejercicios había que encajar las cantidades transferidas con los servicios realizados.

Grueso también ha sostenido que el Gobierno del Principado no cumplió el compromiso que había adquirido en el convenio de colaboración para la financiación del Niemeyer de abonar, entre los años 2007 y 2011, cantidades que oscilaban entre los 500.000 euros y los dos millones de euros.

En ese momento, al cambiarle «las normas del partido», ha dicho que sólo tenía dos opciones: o dimitir o seguir como director por el «cariño» que tenía al proyecto con la «miseria» de dinero que tenía frente a lo que estaba presupuestado.

Grueso ha defendido la profesionalidad de su exesposa, Judit Pereiro, que también está acusada en la causa por su presunta complicidad en un delito continuado de malversación por el que afronta dos años y medio de prisión, y ha ratificado que «jamás» cobró un solo euro, ni un sueldo, por sus colaboraciones con la Fundación Niemeyer.

Su exmujer, que en la sesión de hoy sólo ha podido responder a las preguntas de la Fiscalía y mañana seguirá siendo interrogada por las partes, ha asegurado que colaboró con el centro cultural de Avilés con «trabajos puntuales» porque él se lo pidió, a pesar de que no iba a cobrar como voluntaria y que esa labor le obligó a reducir la jornada en su empresa.

Pereiro ha explicado que es consultora de proyectos europeos y que empezó a «colaborar» con la Fundación Príncipe de Asturias inicialmente y más tarde para la Fundación Niemeyer porque su entonces marido, que trabajó en ambas instituciones, así se lo pidió.

La exesposa de Grueso no ha concretado el contenido de los viajes que ambos realizaron a distintas ciudades y países y que vienen reflejados en algunas de las facturas que se investigan.

Sin embargo, sí ha atribuido los gastos generados por su participación en esos viajes, tanto en estancias de hotel como en billetes de avión, a las gestiones que realizaba para la Fundación Príncipe de Asturias y ha dicho «no entender» las razones por las que se facturaron a la Fundación Niemeyer.