La secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, subrayó hoy que las mujeres siguen sin disfrutar en la práctica de igualdad de oportunidades a pesar de que en teoría “la puerta está abierta para todos”.

“Ellas se enfrentan a distintas posibilidades para cruzar ese umbral”, lamentó Grynspan en su intervención en un acto sobre inclusión financiera organizado en la sede de Naciones Unidas por la Fundación Microfinanzas BBVA.

Según recordó, la discriminación se da en numerosos ámbitos, incluido precisamente el financiero.

“Los requisitos para solicitar un préstamo discriminan de facto contra millones de mujeres. Para muchas de ellas las garantías típicas de un crédito, desde la formalidad laboral hasta la tenencia de la propiedad, siguen siendo obstáculos difíciles de superar”, señaló.

Grynspan destacó que “esto no solo las deja al margen del emprendimiento y la productividad, sino que muchas veces las obliga a buscar alternativas malas”.

Se trata, insistió, de una “gran ironía”, dado que la mujer tiene menores tasas de morosidad que el hombre una vez que logra acceder al crédito.

Parte del problema, recordó, es que las instituciones financieras carecen de una perspectiva de género “en el sentido más literal de la expresión”, pues menos del 2 por ciento de los consejeros delegados de esas compañías en el mundo son mujeres y entre sus ejecutivos el porcentaje no llega al 20 por ciento.

En el acto, celebrado en los márgenes de la Comisión de la Mujer de la ONU, Grynspan ilustró con cifras la exclusión del mercado laboral y de las finanzas que las mujeres siguen sufriendo en Latinoamérica y recordó que un tercio de ellas carecen de ingresos propios.

“Solo la mitad de las mujeres latinoamericanas tiene una cuenta bancaria, apenas el 11 por ciento tiene un ahorro bancarizado y solo el 10 por ciento dispone de crédito”, apuntó.

Por ello, instó a redoblar esfuerzos en esa región, empezando por el ámbito legislativo, dado que una mayoría de países siguen teniendo leyes relacionadas con el empleo y el emprendimiento que “diferencian entre las mujeres y los hombres”.

“La tarea no está terminada y tenemos que terminarla”, insistió, subrayando la necesidad de empoderar a la mujer “por sus capacidades y no en su vulnerabilidad”.

“Las mujeres no somos un grupo vulnerable, somos un grupo vulnerado en nuestros derechos. Eso es distinto”, recalcó.

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