Este martes, activistas de Greenpeace han bloqueado la entrada del buque British Merchant cargado con 60.000 toneladas de gas natural licuado al puerto de Sagunto (Valencia) para exigir el fin de los combustibles fósiles y denunciar la dependencia de España del gas fósil.

Tras ocho horas, la Guardia Civil ha tomado el control del barco Esperanza, de Greenpeace, con el que los activistas han realizado el bloqueo e impedido el atraque del British Merchant, cuyos mandos, que para evitar incidentes, decidieron permanecer en alta mar, según han informado fuentes de la Autoridad Portuaria de Valencia (APV).

Tras escuchar a las autoridades, el capitán, Sergiy Demydov, ha reiterado su intención de seguir con la protesta y fuentes de la APV han asegurado a la agencia Efe que se ha respetado el derecho de protesta de Greenpeace, pero ante la negativa del barco de abandonar el puerto se requirió la actuación de la Guardia Civil para que el buque pudiera realizar una “maniobra autorizada”.

La Guardia Civil toman el control del barco de Greenpeace y permiten la entrada de un buque cargado de gas licuado al puerto de Sagunto / Imagen: EFE/Greenpeace/Pedro Armestre
La Guardia Civil toman el control del barco de Greenpeace y permiten la entrada de un buque cargado de gas licuado al puerto de Sagunto / Imagen: EFE/Greenpeace/Pedro Armestre

«El gas no es el futuro» y «NO + GAS»

Los participantes en esta acción, activistas de 19 nacionalidades, han entrado al puerto por la mañana y se han anclado junto a la planta de regasificación de Enagás para impedir la entrada del barco, procedente de Estados Unidos, y han desplegado una pancarta de 30 metros en la que se podía leer “El gas no es el futuro”. Además, han pintado en un costado del buque el lema «NO + GAS», mientras un escalador se ha encaramado al ancla del barco para ejercer una resistencia pasiva, según ha informado la organización ecologista en un comunicado.

Con esta protesta y a menos de una semana del inicio de la de la cumbre climática que se celebrará en Glasgow (COP26), Greenpeace ha querido denunciar que “el gas no es un combustible ni limpio ni de transición, ya que en realidad es un potente emisor de gases de efecto invernadero compuesto fundamentalmente por metano, un gas con un potencial de calentamiento global a los 20 años, 84 veces superior al del CO2. En su proceso de extracción y transporte hay filtraciones de metano y finalmente durante su quema para los diferentes consumos, también produce CO2″.

Además, la organización ecologista ha denunciado la dependencia de España del gas fósil, «causante de la subida del precio de la energía y de la emergencia climática» y exige a Enagás y a las empresas energéticas un plan de abandono progresivo del gas fósil advirtiendo que ya que se están viviendo las consecuencias de esta crisis, tanto en la economía global, como en la nacional, afectando a toda la población por los continuos récords de subida de precios en la factura eléctrica.

 

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