(Guerra en Siria) Leila Nachawati y su novela “Cuando la Revolución Termine”

Por Javier Cortines

Debido a la actualidad del conflicto sirio y a la última hazaña del sociópata Donald Trump, veo oportuno reeditar un artículo que publique en abril de 2017 sobre la novela «Cuando la Revolución Termine» de la escritora hispano-siria Leila Nahawati.

«Me gustaría decirles a los españoles que escuchen las voces de la sociedad siria (no de sus falsos representantes). Que comprendan la legitimidad de nuestra resistencia, que no cometan con Siria el mismo error que cometió el mundo con España en los años treinta y cuarenta. La solidaridad española es especialmente valiosa para nosotros, porque la misma lucha contra el fascismo que libraba España entonces, se libra (se libraba, quizás hasta el 2013) en Siria».

(Leila Nachawati)


La activista hispano siria Leila Nachawati, de 39 años, nos narra en su libro “Cuando la revolución termine” el movimiento de desobediencia civil que protagonizó una generación de hombres y mujeres sirios para acabar con una vejatoria dictadura, y el aluvión de acontecimientos (todavía no analizado con el rigor que se merece) que llevaron a la guerra civil.

Leila Nachawati Rego, profesora de periodismo en la universidad Carlos III de Madrid y experta en Oriente Medio, analiza a través de personas que conoció y de relatos que llegaron a sus oídos, el ambiente que se respiraba en Siria antes de estallar la primavera de 2011: “cualquier ciudadano de a pie -describe-asumía la humillación como un peaje vitalicio y soportaba en todas las etapas de su vida golpes, burlas, provocaciones y desprecios”.

La escritora hispano siria Leila Nachawati

Nachawati, hija de padre sirio y madre gallega, es cofundadora del portal “SyriaUntold”, plataforma de pensamiento crítico que muestra la resistencia cotidiana de la población siria y su producción artística y cultural. En una parte de la novela le dedica varios pasajes a las “metáforas de la represión” que, en muchos aspectos, nos recuerdan al Chile de Pinochet o a la derrota de las fuerzas republicanas en la guerra civil española.

“En ninguna manifestación estaba ausente la voz de Ibrahim Kashoush, el cantante de Hama al que la “sabiha” (milicia armada especializada en palizas y torturas) le arrancó las cuerdas vocales antes de arrojar su cuerpo a la cuneta”, subraya Nachawati despertando inmediatamente en la conciencia el brutal asesinato de Víctor Jara el 16 de septiembre de 1973.

La activista, que creció entre Damasco y Santiago de Compostela (Galicia, España), agrega que “poco después de ese suceso, el reconocido dibujante Ali Farzat fue encontrado en la autovía del aeropuerto de Damasco con las manos rotas, en represalia por su última caricatura de Bashar al Asad haciendo autostop ante un coche conducido por Gadafi”.

Nachawati subraya que la primavera siria está llena de “metáforas y más metáforas, como la que las fuerzas del régimen lanzaron a un grupo de ciudadanos periodistas a los que arrancaron los ojos antes de devolver sus cuerpos a sus familias (…) No se permitía -agrega- Ni mirar. Ni escuchar. Ni cantar. Ni reír. Ni dibujar”.

Poco antes de que Siria se convirtiese en un infierno, cuando incluso Al Asad parecía dispuesto a escuchar las demandas de los revolucionarios, representantes de todos los grupos de la oposición (entre los que había ateos) redactaron una lista de nueve reformas con la esperanza de que el presidente se dignase a tenerlas en cuenta. Entre estas destacan cuatro:

  • Constitución democrática.
  • Liberación de todos los presos políticos.
  • Reforma de la Ley de Prensa.
  • Y la formación de un comité de la verdad y la reconciliación, que investigue los abusos contra los derechos humanos cometidos en el pasado.

“Me gustaría decirles a los españoles que escuchen las voces de la sociedad civil siria. Que comprendan la legitimidad de nuestra resistencia, que no cometan con Siria el mismo error que cometió el mundo con España en los años treinta y cuarenta. La solidaridad española es especialmente valiosa para nosotros, porque la misma lucha contra el fascismo que libraba España entonces, se libra en Siria hoy”, recalca Nachawati.

Leila Nachawati recuerda que ella y un amigo (Óscar) estuvieron entre los que acamparon en la Puerta del Sol durante el 15M. Sobre aquellos momentos históricos, dice: “Estábamos sentados sobre unas esterillas, las piernas cubiertas con un saco de dormir (…) Se nos ve agotados y felices”.

“En los días siguientes se habló, se escribió y se opinó sobre el recién nacido movimiento 15M (..) Quienes pretendieron analizarlo sin vivirlo no saben cuánto se han perdido, porque el 15M no puede entenderse sin la emoción compartida que en esos días lo impregnaba todo”, añade.


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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog:nilo-homerico.es/reciente-publicacion., en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

1 Comentario

  1. Ya, pero es que las «milicias opositoras (los ideólogos no están en el país ni se sabe si hay unidad o son, como en los estados represivos, en general, unos señores cada uno con sus objetivos) que brotaron por el país con sus armas, no se puede olvidar que eran tan fundamentalistas y animales como al Qaida o ISIS. He visto horas de rodaje de estos señores tomando pueblos al grito de Ala’hu Akbar, como si la libertad consistiera en combatir a un dictador laico con una dictadura religiosa extremista. En una grabación de un minuto gritaban gritaban esta proclama 39 veces. Ellos mismos rodaban todos los días sus ataques y conquistas, ponían su locución, que describía el avance por tal o cual calle y anticipaban el pepinazo que iban a disparar con un Ala’hu Akbar creciente en tono y volumen. Pepinazo y triple grito tribal. Más las escenas de profusión salvaje de disparos al aire tras conquistar una plaza. Y un poco de saqueo, también. Grabado por ellos se supone que creían estar haciendo justicia, pero hombre, robar las bicis del pueblo y hacer el caballito en ellas con gritos guerreros y religiosos, eso no! Por otra parte, y soy periodista, hay que decir que el Observatorio Sirio de Derechos Humanos es el timo más flagrante de todas las guerras actuales, y que en toda la guerra siria no se dispuso de imágenes que no fueran la de estos guerreros, la mayoría, y las del Gobierno, las menos, que eran escenas épicas on música épica.

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