El analista del CEPR ha sido entrevistado por el medio La Razón de Bolivia en torno al estudio que realizó la organización sobre la función y trabajo de la OEA en Bolivia.

Sobre los datos publicados por la OEA, Guillaume Long, afirma de form tajante que han descubierto que «el contratista al que pagó la organización cometió un error de codificación fatal que muestra que él, y la OEA, no tenían idea de la cronología del conteo de los resultados».

Este punto, para Long, es a partir desde donde el que se formula toda la estrategia golpista. De este modo el «cambio drástico y difícil de explicar en la tendencia de los resultados preliminares”, al que tanto se ha aludido durante estos meses parte del error pragmático de» ordenar las actas alfanuméricamente, en lugar de cronológicamente».

Otro detalle crucial, que determinó los postulados de la OEA y el CEPR se ha encargado de desmentir es que «lo que no menciona – el informe de la OEA – es que Ethical Hacking, la compañía auditora, envió una ‘alerta máxima’ a la autoridad electoral justo antes de que se tomara la decisión de detener el TREP. Durante la interrupción, Ethical Hacking investigó el famoso servidor ‘no autorizado’ en el que se centraba la alerta, y determinó que no se había cambiado ningún dato», pero «la OEA no menciona esto en su informe final», matizó.

De este modo y con la premisa de encontrar y verificar las supuestas certezas promulgadas por la OEA, desde el CEPR se descubrió que esta organización «había deliberadamente manipulado información y escondido sus propios hallazgos».

«Esto es muy grave: científicamente, éticamente, metodológicamente. Los Estados miembros de la OEA deberían elevar su voz en el Consejo Permanente para pedir una investigación exhaustiva de todo lo ocurrido», sentenció Long.