15.000 millones de euros. Esa es la elevación que necesita el techo de gasto de las cuentas del Estado para, en palabras del coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón,  “empezar a revertir los recortes” impuestos por los sucesivos gobiernos a los servicios públicos desde el principio de la crisis hace una década. “Hay que pelear con Bruselas” para conseguir otras fórmulas con las que afrontar el déficit que no sea simplemente el desmantelamiento progresivo del Estado de bienestar, indicó Garzón.

 

El máximo responsable federal explicó que el problema al que hay que enfrentarse no es si el próximo Presupuesto General del Estado “crece un poquito más o un poquito menos, sino la misma idea del techo de gasto”, insistiendo en que este planteamiento es fundamental frente a la insistencia mostrada por los principales responsables de la Unión Europea para que la inversión pública caiga aún más en relación al PIB. Lo ilustró diciendo que “aunque la tarta crezca, cada vez habrá menos porciones para dedicar al gasto social”, y esta es una cuestión “que no la puede ‘comprar’ ninguna formación progresista”.

Detalló también que la apuesta de IU es “darle la vuelta” a las fórmulas para atajar el déficit, ya que “se puede y se debe” enfrentar con acciones que vayan más allá de recortar el gasto público, como estimular el crecimiento económico. Puso aquí el ejemplo de los planes de empleo garantizado que ha estudiado y plantea Izquierda Unida.

Garzón reconoció sin rodeos que el Gobierno de Pedro Sánchez “ha hecho hasta ahora gestos que consideramos positivos”, pero advirtió de que estos mismos gestos no sirven de nada y “se desvanecen” si no “se traducen en medidas legislativas concretas y llevan detrás una dotación económica”.

Llegados a este punto, indicó tajante que Izquierda Unida “no apoyará ninguna medida” que sea continuista con las políticas económicas que impuso el PP, “porque no hemos dado ningún cheque en blanco” cuando se apoyó la moción de censura para que Sánchez llegara al Gobierno.

Alberto Garzón criticó con dureza los planteamientos económicos de las instancias europeas que afectan a la economía española, por lo que animó a “pelear más con Bruselas”. Denunció también que los responsables de la Unión Europea han tenido una respuesta “más contundente” a la posibilidad de que hubiera un ministro de Economía “heterodoxo” en Italia que a la presencia de un “primer ministro fascista”.

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