Miguel Gallardo 
Miembro de la Red Equo Joven


Hace poco menos de un año, tuve la suerte de asistir como parte de la delegación de la Federación de los Jóvenes Verdes Europeos (FYEG, por sus siglas en inglés) a la Cumbre del Clima de la ONU en Katowice, Polonia. Esta era la cumbre COP24, la tercera tras la firma del histórico Acuerdo de París en 2015. Recuerdo como en las reuniones de las organizaciones juveniles una ya famosa Greta Thunberg asistía tratando de pasar desapercibida. Ya entonces, escribí que “La juventud está para luchar por sus derechos, sin las ataduras del interés cortoplacista, y remover los cimientos de esta sociedad. Para enfrentarse a quien sea y como sea para proteger sus derechos. La transición climática será abanderada por la juventud, o difícilmente ocurrirá.” Como activista por el clima, ahora me congratulo de ver que finalmente la movilización juvenil por el clima ha echado raíces en nuestro país, afianzándose lenta pero seguramente en movimientos como Fridays For Future o Extinction Rebellion. 

La sociedad civil y las organizaciones ecologistas asistentes a la Cumbre de Katowice considerábamos aquel encuentro como uno clave, al calor del informe del IPCC que llamaba a un cambio sistémico sin precedentes en los próximos 12 años (ya casi 10) para evitar lo peor del cambio climático reduciendo a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero. La Cumbre aquel año tenía como objetivo acordar el Reglamento del Acuerdo de París, es decir, los mecanismos internacionales en firme para cumplir el objetivo que la comunidad internacional se había fijado en el Acuerdo de París. No obstante, el bloqueo constante de los países fosilistas y las grandes empresas contaminantes infiltradas en las delegaciones diplomáticos frustró nuestras esperanzas. Otro año más. También lo hizo la estulticia del Norte Global, incapaz de ceder en lo que se refiere a la financiación no ya de las medidas de reducción de emisiones sino también de adaptación al cambio climático en el castigado y expoliado Sur. Uno de los principales escollos, la financiación del Mecanismo Internacional de Varsovia sobre pérdidas y daños del cambio climático, que promueve la implementación de estrategias integrales para afrontar los efectos adversos como inundaciones, olas de calor, huracanes, etc. En línea con esto, existen tres temas claves que deben ser zanjados en la COP25 de Madrid. 

Redoblar la acción climática. Los países han de mostrar planes creíbles en el corto y largo plazo para reducir sus emisiones, comprometiéndose a sociedades neutras en carbono en el año 2050 y a limitar el calentamiento global por debajo del grado y medio. La mayor parte de grandes países emisores están fallando a la hora de fortalecer sus planes de mitigación, pese a que haya habido varias iniciativas positivas en este sentido en la COP24 y en la pasada cumbre de Nueva York. Los países han de garantizar, además, la efectiva participación de la sociedad civil en el diseño y en la ejecución de dichos planes. Por último, no debemos olvidar el prometido Fondo Verde por el Clima para ayudar a los países en vías de desarrollo, que debe llegar a los 100 mil millones de dólares anuales en 2020.

El artículo 6 del Acuerdo de París. Este es un punto clave que regula los mercados de emisiones de gases de efecto invernadero, uno de los principales elementos de bloqueo ¿Cómo contabilizar las emisiones en los llamados créditos de carbono? ¿Cómo será el mecanismo heredero del famoso Protocolo de Kyoto? ¿Cómo impondrán los distintos países medidas adicionales como los impuestos a las emisiones de carbono? La clave aquí está en que los mercados de carbono no se conviertan en un agujero que impida la consecución de los objetivos globales de reducción y en garantizar que cualquier proyecto de reducción de emisiones no ponga en peligro ninguna comunidad local o indígena. 

Revisión del Mecanismo Internacional de Varsovia. Esta modificación del mecanismo para afrontar los efectos catastróficos, como huracanes, y graduales, como la desertificación, en los países más vulnerables, es vital para este grupo de países. Especialmente, aquellos puntos relativos a la financiación del mecanismo.

La Cumbre del Clima llega a Madrid tras la renuncia de Chile a acogerla. La decisión unilateral del presidente Piñeira llega después de reprimir durante semanas a su pueblo, e impidiendo que gran parte de la sociedad civil que iba a atender a la Cumbre, con menos recursos, pueda afrontar los costes logísticos que implica el cambio de sede. Esto pone de relieve la falta de legitimidad de una cumbre con menos presencia, por tanto, de colectivos sociales. Jugada maestra del chileno y de Sánchez, win-win. Mientras uno aleja los focos de la atención internacional de la crisis social, que también tiene mucho de ecológica, que vive su país, Sánchez se anotaba el tanto electoralista de traer la cumbre a Madrid. Como bien señala Ecologistas en Acción, Chile es un claro ejemplo de cómo las políticas neoliberales y extractivistas arrasan sistemáticamente con los derechos humanos y ambientales. Desde España, haremos lo posible desde movimientos políticos y sociales por traer la voz de las hermanas y hermanos latinoamericanos a la Cumbre del Clima. 

La inacción política y la creciente movilización social de la mano de organizaciones internacionales como Fridays for Future, Extinction Rebellion y otras de carácter mucho más local, como la resistencia indígena en países latinoamericanos, ponen de relieve un hecho. Y es que solo una movilización social masiva e inmediata durante los próximos años obligará a los países a implementar medidas ambiciosas que nos salven de los peores efectos del cambio climático. Lamentablemente, no será generalizada, ante el boicot abierto de países como Brasil o Estados Unidos. Es por ello que sociedades como la europea deben redoblar esfuerzos para liderar la transición ecológica justa, adelantándose a los acuerdos alcanzados. Tan solo un movimiento climático internacional y solidario, basado en las resistencias locales, puede traernos la esperanza. Así que, ¿a qué esperamos? Hagámonos oír el próximo diciembre en Madrid, ¡convirtamos a la sociedad española en altavoz de las movilizaciones climáticas de todo el mundo!

No puedo terminar el artículo sin recomendar dos muy buenas fuentes de información para seguir la actualidad de las Cumbres por el Clima, actualizadas constantemente. La primera es Climate Tracker, un medio de jóvenes periodistas medioambientales. La segunda es Eco Newsletter de la Climate Action Network International, la asociación paraguas de más de 1300 ONGs de todo el mundo luchando contra el cambio climático.


Miguel Gallardo, activista de la Red Equo Joven

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