Este verano, un nuevo terremoto volvía a afectar a un país en crisis permanente en las últimas décadas. Desde hace años, Haití está sufriendo una de las peores crisis alimentarias del mundo. Según datos de la última Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC por sus siglas en inglés) en septiembre 2021, se estima que el 44% de la población padece inseguridad alimentaria aguda, debido a los impactos de los desastres naturales, la disminución de la producción agrícola, los efectos de la COVID-19, el deterioro económico debido a la violencia de las bandas armadas, la inseguridad generalizada y la inflación.

Todos estos ingredientes han agudizado la situación de inestabilidad, agravada por el magnicidio de Jovenel Moïse, y como consecuencia está empeorando la crisis humanitaria que sufren millones de personas en el país.

Sin embargo, acabar con el hambre es posible, alcanzar la seguridad alimentaria también. En el mundo producimos suficiente comida como para alimentar a todas las personas que vivimos en él. 4,3 millones de personas en Haití se van a dormir con el estómago vacío muchas noches, de las cuales 1,3 millones se encuentran en situación de emergencia humanitaria, el paso previo a declarar la hambruna.

Todos los departamentos del país, sin excepción, se encuentran en esta grave situación con escasos recursos para afrontarla y en medio de la temporada de ciclones. De hecho, las tormentas tropicales, Elsa y Grace, que han golpeado el sur del país han destruido, en varias comunas, el 60% de los cultivos de maíz, básicos para garantizar la subsistencia de al menos el 60% de la población rural que depende de ellos para sobrevivir.

Las dificultades para hacer llegar la ayuda

La violencia que se vive, especialmente en Puerto Príncipe, ha llevado a muchas personas a migrar al campo, aumentando la presión en las zonas rurales. A esto hay que unir la complejidad logística, mucho peor tras el terremoto, que supone transportar los recursos necesarios para dar asistencia a la población, y que está dejando sin ayuda a muchas personas vulnerables. Asimismo, las organizaciones que están presentes en el país están denunciando los riesgos que corren, con el robo y el ataque de camiones y la violencia contra los conductores y trabajadores. De hecho, algunas han tenido que suspender proyectos, e incluso Médicos Sin Fronteras ha tenido que cerrar un hospital debido a la violencia, incapaces de garantizar la seguridad del personal y los pacientes.

Alianza por la Solidaridad, que trabaja sin descanso en en el departamento del Sur (afectado por el terremoto) y en el departamento del Sudeste de Haití, una de las zonas más afectadas por la inseguridad alimentaria, ejecuta el proyecto “Respuesta de emergencia a la inseguridad alimentaria y nutricional de los hogares más vulnerables en IPC 4 en el departamento del sudeste” a través del cual realiza el diagnóstico de la malnutrición en 7.096 niños y niñas, identificando que 438 niños y niñas padecen Malnutrición Aguda Global.

Gracias al proyecto estos niños y niñas han podido ser derivados a sus centros de salud correspondientes para recibir el tratamiento adecuado. Además, las familias de estos menores han sido incluidas entre los 5.000 hogares beneficiarios del proyecto que recibirán ayuda alimentaria mediante la distribución de transferencias de efectivo incondicionales en las próximas semanas.

A través de estas tres distribuciones, Alianza por la Solidaridad quiere contribuir al restablecimiento de la seguridad alimentaria y nutricional para 25.000 personas vulnerables afectadas por la crisis humanitaria.

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